Afinia: una empresa que suma lo innovador a su visión de responsabilidad social y ambiental
Afinia, como filial del Grupo EPM, tiene como propósito superior contribuir a la armonía de la vida para un mundo mejor, basando sus comportamientos en la responsabilidad, la transparencia y la calidez. En línea con lo anterior la compañía, ha adoptado un modelo de sostenibilidad cuyo marco de actuación se centra en el desarrollo humano sostenible como factor esencial de éxito, conciliando el logro de los objetivos de negocio con las prioridades de sus grupos de interés.
Bajo este modelo, la compañía trabaja para entregar a sus clientes un servicio de calidad a través de importantes inversiones del orden de los 4 billones de pesos en sus primeros cinco años de operación.
Este modelo se convierte en el soporte para cumplir las palancas de valor de la compañía, mediante el diseño y ejecución de campañas y programas relacionados con las iniciativas sociales, que buscan crear un vínculo con los actores claves, a fin de lograr la aceptación de los proyectos y obras para el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades, fortaleciendo el tejido social, identificando necesidades y la formación necesaria relacionada con el servicio de energía eléctrica. El relacionamiento con la comunidad se hace desde distintas áreas y actividades del negocio contribuyendo al desarrollo local.
En cuando a las iniciativas de Gestión Social que adelanta la compañía se destacan las siguientes:
– Aprender para emprender: este programa busca generar espacios que permitan a los participantes aprender los conocimientos básicos requeridos para iniciar un emprendimiento nuevo o potencializar los existentes; con acuerdos de trabajo colaborativo la compañía y el SENA promueven cursos para desarrollar habilidades e impulsar emprendimientos para mejorar la calidad de vida de las comunidades. La compañía ha liderado hasta el mes de agosto del presente año, un total de 22 cursos en los que han se han beneficiado 633 personas en municipios como Tierralta, Turbaco, Montería, Magangué, Valledupar, entre otros, formándose en temas como bisutería, manipulación de alimentos, lencería, cocina nacional e internacional, repostería, elaboración de canastos, confección, entre otros temas. Dentro de los participantes de estas formaciones se destaca una alta participación de madres cabeza de familia y víctimas del conflicto armado que han visto en ellos una posibilidad de mejorar su calidad de vida.
– Aprender de energía: es un programa dirigido a la comunidad en general, con el objetivo de generar escenarios para que, a través de un diálogo transparente y oportuno con las comunidades, se logre la sensibilización en prácticas responsables, normas y leyes relacionadas con el servicio de energía, generando espacios de comunicación asertiva con los grupos de interés. Con esta iniciativa se han beneficiado hasta el mes de agosto de este año más de 1.246.870 usuarios, a través de la realización de socializaciones, talleres participativos y/o visitas personalizadas; sumado a lo anterior, el equipo de Gestión Social de la compañía ha participado en 83 emisoras comunitarias donde se comparten y masifican mensajes de interés relacionados con la prestación servicio y recomendaciones para el ahorro de energía.
– Metodología de intervención social: es un metodología que integra de manera sistemática los conocimientos técnicos junto con los procedimientos necesarios para aplicarlos en la complejidad de la realidad social, propende por generar oportunidades de aprendizaje y espacios de diálogo en busca de soluciones a las necesidades técnicas de las comunidades, fortaleciendo el vínculo con líderes, entes de control y administraciones locales, e identificando el desarrollo de habilidades, destrezas y capacidades de los mismos. Se aplica en aquellas comunidades donde la empresa desarrolla proyectos de inversión y consta de tres fases:
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Previa a la obra: contempla todas las acciones sociales de inmersión en el territorio, identificación de actores claves, sensibilización y socialización de la obra.
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Durante la obra: contempla las acciones de acompañamiento que se deben desarrollar durante la ejecución de la obra de infraestructura eléctrica. En esta fase se debe garantizar el inicio, ejecución y finalización de las acciones técnicas necesarias.
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Después de la obra: contempla las acciones de apoyo y sostenibilidad al proyecto mediante la pedagogía y seguimiento al proceso de adaptación por parte del usuario. Cabe resaltar que el proceso formativo y de educación a los clientes beneficiados es trasversal en las tres etapas.




