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«Son varios años dejando que se equivoquen aquellos que frecuentemente mencionan mi nombre en un proceso disciplinario, asociado por falta de rigor de algunos medios, al llamado cartel de la hemofilia», aseguró hoy el exgobernador de Bolívar Juan Carlos Gopsaín Rognini.
Dijo que «Todo este tiempo he observado con la serenidad y la paciencia de quien tiene el espíritu tan libre como su conciencia, cómo algunos me atribuyen una inhabilidad e incluso una destitución que nunca ha existido, y casi siempre coincidente a las vísperas de períodos electorales. Ello sin consultar nunca las instancias definitivas.
Una expresión tomada de hechos ocurridos en otro departamento, y que trasladaron sin contexto, a una multa-sanción en mi contra, que a juicio de un contralor delegado se constituyó por el pago de una factura sin el lleno de los requisitos legales.
Para el equipo de salud departamental de la época, ese pago significaba continuar haciendo lo que desde mucho antes de mi llegada al gobierno se realizaba. Es decir, pagar la facturación que por vía de tutelas protegía el derecho a la salud de los pacientes hemofilicos de Bolivar.
En todos esos años anteriores, la Contraloría General de la República nunca investigó ni incriminó a nadie.
En esencia, se trataba de la situación inversa a la que apenas hace unos meses se le cuestionó al gobierno de Petro, cuando dejó fallecer a un joven hemofílico mientras adelantaban tramites administrativos.
En mi caso, el propio fallo reconoció que la entidad prestadora de salud efectivamente suministró los servicios por los cuales presentó la factura de cobro.
Como los documentos no opinan, no interpretan y no exageran, sino que simplemente se limitan a establecer la realidad, me ha venido en gana anexar los certificados expedidos por la Procuraduría General y por la Contraloría General que acreditan de manera oficial e inequívoca, que no tengo antecedentes disciplinarios vigentes, ni inhabilidades para ejercer cargos públicos, ni responsabilidad fiscal vigente.
Los hechos que en su momento dieron lugar a las actuaciones administrativas también son parte de expedientes igualmente públicos.
Una campaña de desprestigio puede repetirse indefinidamente, y probablemente seguirán haciéndolo. Los hechos, en cambio, permanecen inalterables.
Aprovecho para reiterar una decisión que de manera inmodificable he mantenido durate años. No tengo intención, interés ni deseo de regresar a la política electoral. Así seguirá siendo».