

El objetivo del ordenamiento territorial es el desarrollo socio económico y la sola promulgación de las herramientas legales genera consecuencias de múltiples connotaciones. A su vez, los planes de ordenamiento territorial son instrumentos de construcción democrática, pero, ante todo técnica. Ello impone un grado de conocimiento sobre el tema y por ello la participación debe cualificarse, afirmó la directora de Fenalco Cartagena y Bolívar, Mónica Fadul Rosas.
Dijo que en los procesos de construcción de los planes de ordenamiento deben dejarse adecuadamente reflejados los asuntos ambientales, de sostenibilidad y económicos con igual prevalencia, así como las capacidades constructivas que verán reflejadas y por ende posibilitadas de hacer en el suelo. De allí la importancia de la participación colectiva – sobre todo en el caso de los empresarios – pues si la sociedad les va exigir que promuevan desarrollo, debe escucharse su voz en el modelo de planeación que contribuya a ello. Tendremos que ser muy inteligentes para promover que la ciudad sea más eficiente en el uso de su suelo, revisando asuntos como por ejemplo el referido a las densidades, movilidad, sistemas de comunicación entre las áreas urbana y rural; las áreas de reserva y medidas para protección del medio ambiente, conservación de los recursos naturales; áreas de conservación y protección del patrimonio histórico, cultural y arquitectónico, en consonancia con los planes especiales de manejo y protección, zonas de alto riesgo naturales para la localización de asentamientos humanos por amenazas o riesgos naturales; localización infraestructura y equipamientos básicos y determinación de suelo urbano, rural y de expansión urbana, con la correspondiente fijación del perímetro del suelo urbano.
El Distrito ha presentado un nuevo POT, que ya fue conciliado ambientalmente y se encuentra para estudio en este momento, en el seno del Consejo Territorial de Planeación, luego que supere esta etapa, pasará al Concejo Distrital para su aprobación final o no. Si el Concejo, eventualmente no lo aprueba, el alcalde tiene la potestad de decretarlo.
Indicó que es cierto que en ocasiones se evidencian las enormes limitaciones para alcanzar objetivos comunes, así como una gran frustración frente a hacer realidad los instrumentos de planeación local, los cuales han sido construidos en función de nuestras apuestas productivas reales. Se dice que vivimos frustrados frente a la planeación y necesitamos una institucionalidad fuerte para hacerla efectiva. Y, además, requerimos como sociedad desarrollar habilidades de aprendizaje de todo aquello que interesa en el ámbito público, pues todo lo que sucede no solo nos interesa o al menos debería interesarnos, sino que es una obligación en virtud de nuestro pacto democrático.
En un foro realizado hace un tiempo en la ciudad, sobre este asunto, se evidenció además que este instrumento es violado con frecuencia por miembros de todos los estamentos de la sociedad, por conocimiento o desconocimiento del mismo y por la deliberada acción de quienes quieren ganar ventajas que no están permitidas. Esto impone también una gestión de control eficiente y el Distrito debe proveerse de las herramientas tecnológicas y en especial del recurso humano necesario para que la norma y herramientas de ordenamiento territorial, construida y validada desde la totalidad de los sectores de la comunidad como debe ser, sea valorada y respetada en todo tiempo.
Puntualizó que «ahora, tenemos oportunidad adicional y última de participar en el Concejo, y lo haremos de la mano de nuestros afiliados. Por ello, los invitamos a revisar los documentos y hacernos sus comentarios y sugerencias para presentarlos».