En una esquina de Bocagrande, un hombre de 88 años, José Navarro Escobar, vende loterías con una sonrisa y un espíritu inquebrantable. Con 50 años de experiencia en la venta de loterías, José ha visto crecer y cambiar la ciudad, pero su pasión por el comercio y su amor por la gente siguen intactos.
Nacido en Cocorná, Antioquia, José llegó a Cartagena después de recorrer Ecuador y se estableció en esta ciudad que lo acogió con los brazos abiertos. A pesar de sus dificultades físicas, José no se rinde y sigue trabajando todos los días, vendiendo loterías y haciendo que la gente se sienta feliz.
Su historia es un testimonio de la resiliencia y la determinación de un hombre que ha vivido una vida plena y sigue adelante.
José ha visto crecer la ciudad y ha sido testigo de su transformación. «La Mansión antes era un sitio donde llegaban los drogadictos a consumir droga» y gracias al empuje de empresarios se convirtió en un moderno centro comercial, recuerda. Pero hoy en día, Bocagrande es un lugar próspero y seguro, y José se siente orgulloso de haber contribuido a su crecimiento.
A pesar de su edad, José sigue siendo un empresario nato. «Me ha gustado mucho el comercio», dice. Y su negocio de loterías es un éxito, gracias a su dedicación y su amor por la gente.
Resalta que en muchas ocasiones le ha traido la suerte a mucha gente, quienes han ganado millones de pesos acertando las loterías que vende y eso lo hace muy feliz, porque le trajo fortuna a esos clientes.
«Que sigamos adelante y que tengamos paz», es el mensaje que José tiene para los cartageneros. Y es un mensaje que nos hace reflexionar sobre la importancia de la resiliencia, la determinación y el amor por la vida.