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Por: Orlando Díaz Atehortúa
“Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”. Sun Tzu, El arte de la guerra.
Existe otro proverbio, este árabe, que reza: “Los enemigos de mis enemigos son mis amigos”. Sugiere alianzas estratégicas, entre quienes comparten un adversario común; se remonta a la teoría del mandala, del pensador indio Chanakya, siglo IV antes de Cristo. No obstante, el ilustre Maquiavelo, en: ‘El Príncipe’ advertía que estas alianzas suelen ser frágiles y poco eficaces a largo plazo. Un ejemplo paradigmático: pese a sus diferencias ideológicas, Roosevelt y Churchill se alinearon con Stalin para derrotar al nazismo.
A muchos ha sorprendido la unión coyuntural del Centro Democrático con el Pacto Histórico. No se trata de una alianza permanente, ni renuncia a decantados principios; entendemos que la lectura de que la política no se mira en forma pétrea, sino como la arena de la playa, que se mueve con el viento. No se flexibilizaron ideologías, ni mucho menos; simplemente se le puso una tranca a Abelardo de la Espriella, que contra viento y marea movía sus alfiles para que su amigo Alfredo Deluque presidiera el Senado, lo que conllevó que ambas bancadas unieran baterías para elegir al congresista Honorio Enríquez. Fue la primera gran derrota de la Espriella, lo que hace entrever que en estos cuatro años no la tendrá fácil.
Se relieva, para mayor claridad, que no existe ningún “petrouribismo”, como ligeramente se menciona. Se trata de acuerdos coyunturales y de intereses políticos; el Pacto Histórico se quedó con cinco representantes en la Comisión de Acusaciones, más dos de las CITREP, para siete; sumados eventualmente a tres del Centro Democrático, llegarían a ser las mayorías entre los diecisiete integrantes.
Todavía da sorpresa que el equipo de de la Espriella minimice esta derrota alegando, soberbiamente, que gobernará por decretos, cuando sus propuestas de campaña exigen leyes y hasta reformas constitucionales. El Congreso le manda al señor De la Espriella una voz de alerta: en Colombia existe democracia fuerte, un Estado de derecho sólido, una Constitución garantista y jueces a quienes no les temblará la mano cuando sea el momento.
No nos podemos olvidar de los discursos sosos y eufemísticos de De la Espriella, cuando predicó austeridad, pero insiste en posesionarse en el Cauca, lo que sumaría $300.000 millones en tiquetes aéreos para 286 congresistas. Eso sí: los senadores no autorizaron guarnición militar; esa decisión es del presidente de la república.
Un saludo para mi amigo Carlos Almanza, decano de Derecho de la Universidad Rafael Núñez y amante de Game of Thrones. Veamos lo que enseña el traicionero Littlefinger. ‘No aliarse ni al norte, ni al sur, luchar cada batalla con la mente puesta en que todos son a la vez enemigos y amigos, para que nada sorprenda’. Los creadores de la serie bien pudieron tener en cuenta a Sun Tzu, quien advirtió: “La oportunidad de asegurarnos contra la derrota está en nuestras manos, pero la de derrotar al enemigo la provee él mismo”.
Este thriller apenas comienza. Sentémonos en una silla cómoda a observar el desarrollo de la política de nuestro país. Está para coger balcón.
Orlando Díaz Atehortua
Columnista.