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11 agosto 2026

San Jacinto presenta la imagen oficial de su 35° Festival Nacional Autóctono de Gaitas

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Un festival que este año late más fuerte, porque rinde un homenaje póstumo a la Maestra Sonia Basanta Vides, nuestra Totó la Momposina.

Su voz, su fuerza y su carisma llevaron la gaita a tierras lejanas y la convirtieron en herencia viva de nuestro pueblo.
Este reconocimiento es un abrazo a su memoria y un canto eterno a su legado.

Del 13 al 16 de agosto de 2026, San Jacinto será nuevamente la casa de la gaita, la danza y la tradición.

El legado de Totó la Momposina es el de una voz que llevó la cumbia, el bullerengue, el porro y el mapalé desde las riberas del Magdalena hasta los escenarios más importantes del mundo, convirtiéndose en símbolo de la identidad caribeña y patrimonio vivo de Colombia.

Raíces y formación
Nació en Talaigua Nuevo, Bolívar (1940), en la Depresión Momposina, tierra anfibia marcada por ríos y ciénagas.

Creció en una familia musical: su padre, Daniel Basanta, tocaba percusión; su madre, Livia Vides, cantaba y bailaba.

Aunque la violencia obligó a su familia a migrar a Bogotá, Totó mantuvo viva la tradición caribeña en su hogar, recreando fiestas y encuentros musicales.

Trayectoria artística
Fundó su agrupación en los años 70 y recorrió el mundo con la música tradicional colombiana.

Llevó la cumbia a Estocolmo en 1982, durante la entrega del Nobel a Gabriel García Márquez.

Su disco “La candela viva” (1993) consolidó su reputación internacional como una de las voces más importantes de Latinoamérica.

Reconocimiento internacional
Actuó en escenarios de Europa, África y América, difundiendo los ritmos del Caribe colombiano.

Recibió premios como el WOMEX (2006), el Premio Vida y Obra del Ministerio de Cultura (2011) y el Grammy Latino a la Excelencia Musical (2013).

Legado cultural
Fue guardiana de las músicas tradicionales: cumbia, bullerengue, chandé, porro y mapalé.

Inspiró a generaciones de músicos y cantadoras, convirtiéndose en “maestra de maestras”.

Su voz fue descrita como un torrente que impregnó tambores y cuerpos, encendiendo la candela cultural que aún arde en Colombia.