Simití, una Semana Santa que respira

Simití, una Semana Santa que respira
Texto y foto: Luis Tarrá Gallego
Con la convicción de que es una Semana Santa que respira, Simití  se apresta a vivir unas de sus celebraciones más emblemáticas, la que según su párroco, Manuel Zabaleta, “es una Semana Santa que compromete a todos los habitantes de esta bella y tradicional localidad del sur de Bolívar”.
Por ello, según el padre Manuel Zabaleta, la Semana Santa “Es un momento de alegría y gozo cada vez que se llega a esta fecha en el bello municipio de Simití. Este es un pueblo que gracias a Dios conserva intacta toda esa tradición que heredamos nosotros de España, ya que este pueblo se prepara y se prepara con su mejor cara, que es la alegría y la disposición y la fe, para vivir lo que es una tradición, que gracias a Dios se ha conservado año tras año”.
Esto, porque desde el sábado anterior a las fechas centrales de su vivificación, los actores del mayor drama de insurrección, reafirmación social, traición, tortura, esperanza y reconciliación de la vida humana se encarnan en cientos de personas, que desde distintos roles reiteran una historia que se revive por estas calles calurosas desde hace cuatro centurias, de las cuales en los últimos lustros, 10 según unos, y 20, según otros, han sido de carne y hueso por la patética representación.
Sobre la esencia de esta festividad religiosa, el presbítero Zabaleta señaló: “Primero la espiritualidad ya que es un pueblo que la vive y la manifiesta en un acto concreto que es la vivencia en el silencio y la calma; en la tranquilidad y el respeto por estos días santos y por lo que se celebra y la integración de la comunidad, ya que todas las personas asumen su responsabilidad en lo que le compete vivir y representar en la Semana Santa”.
Una Semana Santa que respira
Para el párroco de Simití, sobre las impresiones expresadas en alguna ocasión por un grupo de turistas españoles que visitaron la localidad en tiempo sacro y se impresionaron de la realista representación, afirmando ‘que era una Semana Santa que respiraba’, señala: “Ciento por ciento esta aseveración, porque Simití tiene dos momentos: se prepara la comunidad para vivir la Semana Santa y la gente la vive y, segundo, se preparan para que aquellos turistas que vienen, también la disfruten y participen”.
Prosigue: “Así, que si uno va a Popayán o a Mompox que son las que están cerca, se encuentra que estas celebraciones son simplemente representaciones  en donde la gente hace cosas pero no las vive, como sucede aquí, que se vive y se siente lo que es la Semana Santa con recogimiento, espiritualidad con amor y respeto por lo que se hace”.
Este año
En cuanto a la preparación para la Semana Santa 2019, según el cura Zabaleta, “Gracias a Dios la tenemos para mediados del mes de abril con lo que tradicionalmente hemos hecho; la vivencia del Domingo de Ramos luego de la Semana Santica con los niños que se están preparando para irlos formando y así no se pierda esta tradición que va de lunes, martes y miércoles y luego hasta el domingo tenemos todo lo que es la Semana Santa en sí, con todas las procesiones y todo lo que se acostumbra a vivir en este bello municipio como la famosa procesión del Santo Sepulcro que es el Viernes Santo en la noche y luego la procesión de La Dolorosa que termina por allá tipo dos de la mañana, al iniciar el sábado”.
Igualmente, el padre Zabaleta muestra su gratitud por la asunción del rol santo  de los simiteños para esta sacra celebración expresando: “Agradecerle a toda la comunidad por su entrega y participación, porque es el pueblo el que realmente se reúne, vive, disfruta y celebra. Aquí todo el mundo se compromete, aporta y participa de lo que es la Semana Mayor
Según el párroco Manuel Zabaleta, “para nosotros como comunidad parroquial es motivo de alegría darle a conocer al mundo una Semana Santa que es del pueblo y para el pueblo, pues es este el que la organiza y la celebra y es eso lo que la hace diferente”.
Por ello, según el presbítero, “el hecho del recogimiento total durante los días de la Semana Mayor es un proceso que se ha ganado desde que se involucró a la comunidad y se hizo protagonista y la siente como de ellos y tratan a través de ella de mostrar la mejor cara de Simití, que es la de su gente religiosa y comprometida, abierta a recibir a todos aquellos que la visitan, hasta llegar a ser una celebración que viven tantos los niños como los adultos”.
Concluye: “Con la Semana Santica hay celebración litúrgica para rato, pues los cien niños que la animan le dan ese aire de proyección en el tiempo que la potencian hacia un futuro imperecedero”.■