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23/09/2026

‘Solidez institucional, seguridad física, jurídica y energética’: Pide presidenta de JD de Andesco Judith Buelvas

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«Hoy el gran desafío del país es recuperar la confianza. Y la confianza no nace de los discursos; nace de las decisiones y las acciones. Para nuestro sector, eso significa reglas claras, instituciones sólidas y seguridad jurídica para inversiones que por su naturaleza   maduran después de veinte o treinta años», dijo la Presidenta de la Junta Directiva de Andesco Judith Buelvas, en la instalación del Congreso que reúne a las empresas de servicios públicos y comunicaciones de Colombia, que se celebra en Cartagena.

La dirigente gremial sostuvo que «Al nuevo Gobierno le insistimos en que necesitamos que los contratos se respeten, que las reglas no cambien a mitad del camino y que los modelos de prestación se evalúen con base en resultados verificables —cobertura, calidad, continuidad, indicadores ante la Superintendencia de Servicios Públicos— y no con base en prejuicios o criterios de gestión subjetivos. Lo inteligente es fortalecer lo que funciona y corregir lo que sea necesario; nunca empezar de cero desconociendo el valor de lo construido».

PALABRAS DE INSTALACIÓN — CONGRESO ANDESCO 2026

Judith Buelvas — Presidenta de la Junta Directiva de Andesco

Directora País Veolia Colombia Panamá

Permítanme comenzar de una manera distinta a la habitual. Hace pocas semanas, el 10 de agosto, un inesperado y catastrófico suceso golpeó a miles de familias de nuestra nación, y en medio del dolor, este sector estuvo ahí. Miles de trabajadoras y trabajadores de los servicios públicos en Pereira, Manizales, Armenia, Quibdó, Cali y en decenas de municipios, salieron esa misma mañana, aún a pesar de sus angustias personales y familiares, a restablecer el agua, la gestión de residuos, la energía, el gas y las comunicaciones que hacen posible atender una emergencia. Ese es el verdadero rostro de nuestro sector: gente que sirve. A todos ellos, nuestro reconocimiento y a las miles de víctimas y afectados nuestro homenaje durante este espacio que nos congrega.

Nos encontramos, además, en el comienzo de una nueva etapa institucional. Un nuevo Gobierno, un nuevo Congreso de la República y una ciudadanía que espera resultados. Los cambios de gobierno representan siempre una oportunidad; en este caso la de recuperar la confianza en el crecimiento y las instituciones, pero también la de construir consensos alrededor de los grandes temas nacionales, entre los cuales se encuentra, por supuesto, el sectorial que nos reúne.

Para hablar de progreso hay que contar, como principio básico, con un sector que ha sido protagonista silencioso del desarrollo colombiano: el de los servicios públicos, plataforma básica  pero imprescindible cuando hablamos de bienestar, competitividad y  cohesión social. Y buena parte de esta cohesión social descansa en un modelo de prestación de corte empresarial con tarifa solidaria, en competencia y profundamente regulado. Ese esquema, construido a lo largo de tres décadas, es también patrimonio de este sector y del país.

Los años recientes dejaron lecciones que no debemos desaprovechar. La principal es esta: cuando el sesgo ideológico desplaza a la discusión técnica —o cuando disfraza de técnica la intención política—, quien pierde es el ciudadano. Por eso, las decisiones que afectan los servicios públicos deben apoyarse en evidencia, criterios técnicos y una visión de largo plazo.

Por eso quiero decirlo con claridad: el dilema entre Estado y empresa es un falso dilema. En Andesco lo sabemos mejor que nadie, porque agremiamos empresas públicas, privadas y mixtas, y todas comparten el mismo mandato: servir bien al ciudadano. Los países que más avanzan son aquellos donde el Estado ejerce su papel de garante del interés general, y donde las empresas —de cualquier naturaleza— encuentran condiciones para invertir, innovar y asumir riesgos de largo plazo. Cuando trabajan de manera complementaria, el principal beneficiario siempre es la comunidad en general.

En los momentos de mayor tensión, a Andesco le correspondió defender principios que están por encima de cualquier coyuntura: la institucionalidad y la importancia de que las decisiones públicas se apoyen en criterios técnicos y en evidencia. Lo hicimos siempre con respeto y con disposición permanente al diálogo. Nunca buscamos la confrontación. Este gremio ha demostrado que también puede ser un actor de equilibrio institucional, capaz de construir puentes aun en medio de profundas diferencias. Gracias Camilo y equipo ANDESCO por estos logros.

Hoy el gran desafío del país es recuperar la confianza. Y la confianza no nace de los discursos; nace de las decisiones y las acciones. Para nuestro sector, eso significa reglas claras, instituciones sólidas y seguridad jurídica para inversiones que por su naturaleza   maduran después de veinte o treinta años.

Al nuevo Gobierno le insistimos en que necesitamos que los contratos se respeten, que las reglas no cambien a mitad del camino y que los modelos de prestación se evalúen con base en resultados verificables —cobertura, calidad, continuidad, indicadores ante la Superintendencia de Servicios Públicos— y no con base en prejuicios o criterios de gestión subjetivos. Lo inteligente es fortalecer lo que funciona y corregir lo que sea necesario; nunca empezar de cero desconociendo el valor de lo construido.

No se pueden destruir los pilares para hacer con sus ruinas el edificio. Todas las transformaciones sectoriales, incluyendo la transición energética, la transformación digital o la economía circular, requieren preservar los modelos que hoy funcionan mientras maduran los nuevos. Es el caso, por ejemplo, del servicio de aseo y gestión de residuos sólidos, donde la reciente modificación tarifaria, aprobada ocho días antes de la posesión del nuevo gobierno, desfinancia gravemente el imprescindible servicio convencional, mientras intenta promover modelos de circularidad. Esto no era necesario ni es sostenible, no es conceptualmente correcto, ni es conveniente desde el punto de vista de la salud pública y de calidad de vida de los habitantes en Colombia. Tanto en este caso como en tantos otros que atañen al sector, es urgente que el Gobierno Nacional tome medidas para evitar una crisis anunciada.

La estabilidad que reclamamos tiene un propósito concreto: permitir que la inversión nacional y extranjera siga convirtiéndose en infraestructura, cobertura, innovación y oportunidades para el país. Que esta inversión sectorial constituya una verdadera palanca para los indicadores de crecimiento del País. Ese es el valor de preservar reglas confiables y una visión de largo plazo.

La reconstrucción del occidente del país será una de las primeras grandes tareas de esta nueva etapa. Reconstruir no es solo levantar de nuevo lo que cayó: es construir infraestructura resiliente, capaz de resistir la próxima emergencia. Las empresas de este gremio ponen a disposición de la Nación y de los territorios su capacidad técnica, operativa y financiera. Aquí la complementariedad de la que he hablado se vuelve concreta: la magnitud del desafío exige sumar las capacidades del Estado, las regiones y las empresas. Ningún actor sobra y ningún actor se debería sentir amenazado.

Pero no se trata de desconocer las brechas que aún persisten, sino de reconocer que cerrarlas entre y en los territorios exige al menos tres condiciones. La primera es la seguridad física. Miles de colaboradores recorren a diario las regiones más apartadas llevando agua, gestionando residuos, energía, gas y comunicaciones. Merecen trabajar con garantías y regresar seguros a sus hogares. La infraestructura de los servicios públicos es infraestructura estratégica: protegerla significa proteger hospitales, colegios, industrias y millones de hogares.

La segunda es la solidez institucional y la seguridad jurídica , sobre la cual ya he hablado ampliamente, pero que permita sostener en el tiempo las inversiones y las decisiones que el sector necesita.

Y la tercera es la seguridad energética. La transición energética es un objetivo que compartimos, pero toda transición responsable debe garantizar, al mismo tiempo, la confiabilidad del sistema y la competitividad del aparato productivo. El costo de una política energética equivocada no lo pagan las empresas: lo pagan las familias, el empleo y el crecimiento. Por eso hacemos un llamado respetuoso al Gobierno Nacional para construir juntos una política que combine sostenibilidad ambiental, responsabilidad técnica y visión de largo plazo. En ese propósito, el gobierno nacional puede contar con las amplias capacidades de este gremio.

Termino. Soy profundamente optimista. Este sector llega a esta cita con empresas sólidas, talento humano de primer nivel y capacidad probada —la vimos hace unas semanas, en la emergencia— para acompañar el desarrollo del país. Estamos preparados para ampliar coberturas, incorporar nuevas tecnologías, avanzar hacia la economía circular, acelerar una transición energética responsable y seguir cerrando brechas sociales.

Desde Andesco reafirmamos hoy nuestra disposición a trabajar con el Gobierno, las regiones y los ciudadanos. El país necesita instituciones sólidas, empresas comprometidas y un Estado capaz de convocar y generar confianza. Si cada actor aporta su capacidad y el interés general orienta las decisiones, podremos convertir los desafíos de esta nueva etapa en progreso tangible para los colombianos.

Bienvenidos a Cartagena, ciudad que nos recuerda lo que Colombia es capaz de construir cuando persevera. Declaro formalmente instalado el Congreso Andesco 2026. Muchas gracias.