Andrés Frías Utria
Otro duro golpe al periodismo colombiano. Está vez, Dios decidió llevarse a una mujer batalladora, una excelente ser humano, una periodista insigne, que me brindó todo su apoyo cuando yo debuté en el periódico La Libertad de Barranquilla.
Carmen Peña Bisbal, maestra insigne, periodista y abogada, tenía ese talante y talento para escribir, titular y enseñar. Me duele tu partida maestra, cómo se que le duele a todos esos periodistas que ayudaste a formar.
Carmen, abogada penalista, periodista y poeta, falleció este lunes 11 de agosto tras batallar por más de dos años contra una leucemia linfocítica tipo T granular.
Agosto ha sido cruel. El viernes falleció el connotado periodista deportivo Eugenio Baena Calvo y hoy también murió otro insigne de la radio y la prensa escrita Edgar García ‘Flash’.
Cuando llegué a La Libertad en para integrar el staff de periodistas deportivos con Otto Garzón Patiño y Victor Maiguel, Carmen me miró y me dijo «Bueno, hoy juega Sporting y Junior hazte la crónica del partido».
De entrada me lanzaron al agua, pero llegué con esa pasión y sueño de triunfar. Me acuerdo que Sporting trajo a Tilger y al Negro Aré. Junior tenía un equipazo con Valenciano y Pachequito.
Armé mi nota y se la mostré. Claro era una nota diferente a la de Maiguel.
Me dijo, «Andriu parece que estuviera leyendo a Ameth. Luego llamo a Yenifer Campbell y le dijo él será nuestro periodista de deportes con Victor y Otto.
Ahí comencé y ahí conocí a Carmen, una periodista berraca, que tenía la ciudad en la cabeza. Nunca se me olvidará está frase que me dijo: «Si sigues así y lees a los mejores, vas a llegar lejos, porque escribes bien».
La Libertad fue mi escuela y Carmen esa gran profesora que esculcaba lo minimo en tmi nota y luego me llamaba y me corregía. «Para que no se te olvide jamás», me reiteraba.
Carmen era una versada, ya que cultivaba una exquisita relación con las letras, hasta el punto que logro publicar siete libros.
Carmen también fue jefa de Información y Prensa de la Gobernación del Atlántico, cuando Gustavo Bell llegó a ese cargo.
Carmen trabajó en El Diario del Caribe, El Tiempo Caribe y El Heraldo, formando a una pléyade de periodistas que hoy muestran su talento en los diferentes medios y que también como yo están dólidos.
También laboró en el Ministerio de Defensa (2001-2002) y due fue estratega de comunicaciones del Comando General de las Fuerzas Militares durante la ‘Operación Jaque’ en 2008, uno de los operativos militares que trajo consigo la liberación de Ingrid Betancourt
Carmen tenía olfato periodístico, una periodista acuciosa, con un rigor único.
Cuando llegaba a Cartagena nos visitaba en El Universal y me decía no me podía ir sin saludarte. Se fue mi maestra querida, la que admiré por su dedicación, porque para ella la profesión no tenía hora. Eran los tiempos en que los impresos peleaban de tú a tú con la ilusión de chivear y hacer la mejor nota. Y eran los tiempos en que la radio nos surtía de noticias.
Carmen llegaba a las nueve de la mañana al periódico y era la última que se iba, tipo diez de la noche. Por eso llegó muy lejos. Barranquilla también está de luto porque ella era una hija especial, que se hacía sentir con su pluma.
Hasta siempre maestra.