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Carta a la señora Maria Claudia Tarazona y familia

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Por: Orlando Díaz Arehortúa

Cordial saludo.
Se que no fueron fáciles los últimos meses al lado de su esposo Miguel (Q.E.P.D) y cuidando su niño, fueron días de mucha ansiedad, de angustia, de mucha oración. Cada mañana, unas nuevas plegarias, el encuentro en la clínica con decenas de maliciosos oportunistas, tampoco fue una perita en dulce. Me gustó mucho su mensaje en el Capitolio Nacional (C.N), de: “amor, unión y paz”. Usted es joven, pero si mira la historia del país, se encontrará que por culpa de unos odios mezquinos, un galopante desamor por el prójimo y una falta de compromiso, en forma real, por el encuentro de la paz, se han causado miles de muertos, lo peor, de humildes campesinos y de muchachos, con el único pecado de su inocencia.

De verdad, se siente un dolor en el alma y en la patria, se piensa en él, en su truncada campaña por la presidencia, su familia, en su progenitora Diana Turbay, secuestrada y luego asesinada por un grupo de extraditables, comandados por Pablo Escobar. En el caso del asesinato de Miguel Uribe, las campanas no solamente sonaron por él, por su familia, sino tambien por las de muchas familias que han visto caer a sus seres queridos, por esas balas asesinas, disparadas por unos infames desadaptados, algunas veces se manchan de rojo, por el cobro de un maldito dinero malhabido.

Señora Claudia, somos ricos en diversidad de recursos naturales, los buenos somos más, gente trabajadora, honrada y amable. No obstante, siempre han existido unos energúmenos que la vida del otro les importa un comino.

Como corre el tiempo señora Claudia, en el 2028 se cumplen 80 años del magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán, éste trágico hecho desató la llamada “violencia” realizada por conservadores (a la policía los llamaban chulavitas) y los liberales que se defendían, los campos se tiñeron de rojo, de la sangre de humildes labriegos, fueron más de 300.000 campesinos asesinados, ellos, nunca entendieron el manejo político que le daban sus líderes a esta cruenta guerra, solo obedecían.

Luego, el 11 de octubre de 1987, fue vilmente acribillado Jaime Pardo Leal, éste fue también un candidato y una de las primeras voces que denunció la alianza entre paramilitares y narcotráfico, en la década de los 80s. Reconocido líder de la “Unión Patriótica” , movimiento de izquierda, que registró más de 6.000 víctimas. Por estos hechos de genocidio, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, condenó a Colombia en el año 2023.

Otro candidato presidencial, de la UP, Bernardo Jaramillo Ossa, fue asesinado el 22 de marzo de 1990, en el puente aéreo de Bogotá, por un sicario de 16 años. No se puede olvidar que la UP, surgió tras los acuerdos políticos realizados por el gobierno de Belisario Betancur, Jaramillo Ossa, apostó por la vía democrática. Él enunció, en forma premonitoria: “no se puede hablar de paz, cuando no se castiga a los miembros del Estado comprometidos con la violencia hacia la población civil”.

No todos los que han caído, han sido de “izquierda”, el 18 de agosto de 1989, se realizó el magnicidio de Luis Carlos Galan Sarmiento, representante del “Nuevo Liberalismo», tras salirse del Partido Liberal Colombiano. Tenía fuerte influencia de las ideas de Jorge Eliecer Gaitan, a quien siempre admiró. Su muerte fue ocasionada por “paramilitares”, surgiendo dudas sobre la participación de algunos de sus escoltas en su muerte.

El candidato presidencial, Carlos Pizarro Leongómez, quien siendo dirigente del M-19, había firmado la paz, con el gobierno de Virgilio Barco, en marzo de 1990, haciendo la transición de la guerrilla a una organización política, fue acribillado a tiros, en un avión comercial que lo llevaba a Barranquilla el 26 de abril de 1990. Su autor material Gerardo Gutierrez, fue abatido por un escolta del “DAS”. Se conoció en la investigación que el esquema de seguridad del candidato, había sido debilitado días antes de su muerte, por el entonces director del “DAS”, Miguel Maza Marquez, la búsqueda de la justicia sigue en pie.
Por último, Alvaro Gómez Hurtado, de origen conservador, que se presentó como candidato del movimiento “Salvación Nacional”, en los años 1974 – 1986 y 1990, para el dia 2 de noviembre, del año 1995 fue asesinado, en ese momento era el abanderado de un movimiento contra el gobierno de Ernesto Samper Pizano. Señala la “Comisión de la Verdad” que las “FARC – EP”, reconocieron haber asesinado a Gómez. La familia del candidato, señala que tienen suficientes pruebas sobre la participación de la mafia en el magnicidio, en alianza con el gobierno de Samper.

Señora Claudia, no solo usted y su familia están de luto, miles de personas del país la acompañamos, es bueno revivir los fantasmas oscuros de la violencia en nuestra patria.

Quien no conoce la historia está propenso a repetirla
Antes fueron los “Chulavitas”, los “Cachiporros” luego paramilitares, en unión con los amos del narcotráfico, en la actualidad siguen, pero se les unieron, para realizar estos nefastos crímenes de lesa humanidad, los “Elenos”, los disidentes de las “FARC”, las grandes estructuras criminales, de las economías ilícitas.

Señora Claudia, dígale a su abogado, que no crea en conclusiones ligeras, eso de pistas que ponen a la “Segunda Marquetalia”, en el radar de autores intelectuales pueden ser simplemente cortinas de humo. Se recuerda al barranquillero Alberto Jubiz Hazbún, quien pagó 4 años de cárcel por el magnicidio de Galan, siendo inocente.

Le ofrezco disculpas por mi extensión, es tiempo de reconciliarnos, que el desarme de las voces, empezando por los medios de comunicación se convierta en una realidad y no en unas palabras vacías, nos debemos ajustar al imperio de la ley, al igual que tener fe en que este execrable crimen no va a quedar impune.

Los mares procelosos de la violencia e intolerancia que cruzamos, requieren, por parte de todos los colombianos de sensatez, desarmar los ánimos beligerantes, saber que el otro, aunque tenga ideas diferentes, es nuestro hermano, que las palabras, aun contrarias de nuestro pensamiento, deben ser respetadas y el señor presidente hacerlas respetar.

Señora Claudia y familia, los acompaño en su dolor.

Orlando Diaz Atehortua.
Columnista.