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A sus 90 años, la célebre Dama del Bolero Cenelia Alcázar, mantiene su vigencia musical y su vitalidad intacta, al punto que este fin de semana tuvo doble presentación en su natal Cartagena.
El sábado acompañó la brillante presentación del musical Sabrosura en la plaza del Centro Comercial La Serrezuela y anoche en el cierre del Festival Voces del Jazz y del Caribe, en el Centro de Convenciones Cartagena de Indias, Julio César Turbaya Ayala, y en ambos eventos tuvo presentaciones magistrales y muy aplaudidas.
Esta cartagenera nacida en el barrio Torices, el 22 de mayo de 1935, se inició desde muy pequeña en el canto y poco a poco logró un ascenso vertiginoso y al lado del también cartagenero Sofronín Martínez, formó un dupla exitosa de la canción romántica por más de dos décadas.
En diálogo con Mundo Noticias agradeció el reciente gesto del alcalde de Cartagena Dumek Turbay Paz, quien atendió una sugerencia del director de la Revista Zetta, John Zamora, de colocarle el nombre de Cenelia Alcázar a la estación de Transcaribe ubicada en la avenida Venezuela frente al Centro Comercial Centro Uno.
¿Cómo ha recibido esta distinción que le hizo el alcalde por sugerencia del periodista John Zamora de ponerle el nombre suyo a una estación de Transcaribe?
Mira, para mí eso es, bueno, sorpresa y no sorpresa porque ya John una vez había sugerido eso, que las estaciones, todavía no existían las estaciones de Transcaribia, pero que en ciertos sitios debía no tener una foto, sino escuchar música, en los buses más bien era, que en los buses en vez de la música esa toda rara de ahora, bueno, eso tiene su gente también, que se escuchara de vez en cuando alguna de mis canciones, eso lo sugirió él. Y ahora pues, pues John sabe que con más razón debe haber un recuerdo, más bien puede ser, y lo más populares son las estaciones de Transcaribe porque ahí llega todo el mundo, entonces pues la idea fue de él y yo le agradezco, ¿no?, porque de todos modos es un honor para mí eso de tener una foto mía en la estación, la gente sepa quién soy, qué hago, pues nada malo, ¿no?, lógico, entonces eso lo aplaudo y le agradezco.
¿Y qué le dijo su familia cuando escuchó esto del alcalde?
Bueno, seguro que se esperaba todo, nos tomó por sorpresa porque no esperábamos tanto. A mis hijas y a mis nietos, que son los que tengo, bueno y sobrinos, todos están muy halagados, muy contentos por eso, ese reconocimiento, están muy contentos y muy agradecidos con el doctor Dumez, que tengo que, aparte tengo que agradecerle personalmente todo eso. No ha llegado el momento, pero lo voy a buscar.
¿Y cómo le gustaría que fuera el día que se vaya a hacer ese acto, cómo le gustaría que fuera?
No, yo no propongo nada, yo voy y agradezco, ya que hagan eso y pongan ello de otra cosa, yo voy sencillamente pues a darle las gracias por esa deferencia, por esa atención que me toca, porque de todos modos no es obligación tampoco, pero sí tengo que ir allá personalmente a la alcaldía, si se puede, pedirle una cita para darle las gracias.
¿Para las nuevas generaciones que no la conocen y para las viejas generaciones que la conocen ese acto, el uno ratifica que quienes no la conozcan la identifiquen y quienes la conocen sepan que usted tiene vigencia todavía?
Sí, sí, fíjate que eso para mí, ya te digo, es un honor, porque tengo la fuerza y las ganas, y las ganas sobre todo. Entonces yo puedo hacerlo con dificultad física, pues, pero no espiritualmente, no, ni mi corazón está fuerte para todas esas cosas. Entonces yo eso lo agradezco infinitamente a todos los que han tenido esa idea de colocar una foto allá en Transcaribe, un sitio donde todos lo ven, y ya todos van sabiendo quién es Cenelia, porque creo que también piensan poner música, dirán que yo hago, ¿no? Sí, porque no es el hecho de poner una foto ahí y ya quién es, pues, yo no sé, ya. Pero ya, pues, no sé cuál es la idea, pues, en un principio se pensó así, que pusieran una foto y hubiera un poquito de narración de quién era yo, qué hacía y todo eso para que la gente, porque poner una foto ahí, pues, quién es ella, yo qué sé, ya. Ah, sí es.
Presentación el sábado 16 de agosto en el Centro Comercial La Serrezuela
¿Todavía hay Cenelia para mucho rato?
Bueno, yo creo y espero en Dios que sí, que así sea, porque ya le digo, físicamente tengo problemas, pero virtualmente y mis ánimos, pues, son para seguir, con ayuda de los que están a mi alrededor, pero si tengo ganas, tengo el interés de hacerlo, pues yo creo que Dios me dé permiso para eso.
¿Cuántos años en el canto, señora Cenelia, y en la composición?
Bueno, yo nací cantando, me dicen. Yo comencé y en vez de llorar, lo que hice fue entonar. No, pero yo comencé cantando desde los ocho años, en el barrio donde vivíamos, pues, se celebraba la Virgen del Carmen, la iglesia, ¿no? Sí. El San José, las Novenas del Niño Dios, y había un coro formado por un sacerdote español, músico, entonces él convocó a varias niñas del barrio, y, pues, entre ellas estaba una hermana mía, que fue la que me impulsó, y yo me iba con ella y ahí comencé, en la iglesia. Como muchas cantantes comienzan cantando en la iglesia, pues, ya ahí, pues, cualquier día me escuchó Daniel Lemaitre cantando en San Pedro, y me dijo que yo que me quedase ahí, que yo tenía bonita voz, y que la sacara, que la diera a conocer en otros escenarios. Él fue el que me impulsó. Cuando eso, Daniel Lemaitre iba a la iglesia de San Pedro Claver, a la misa de 11 que cantábamos nosotras.
¿En qué barrio nació Cenelia?
En Torices. Soy toristense, sí señor.
¿Y qué le dice usted a las nuevas generaciones? ¿Cómo mantener vigencia con esta edad que usted tiene, Cenelia?
Bueno, yo no sé si la juventud querrá, porque como cada vez y todo avanza, y cada día nace una cosa nueva, y los jóvenes la acogen, aunque sea fea, aunque sea bonita. No, yo no aspiro a que sigan mi ejemplo. No, porque cada quien hace lo que quiere y lo que puede. Entonces, yo doy el ejemplo, y el que lo quiera seguir, pues, es ya cuestión suya. Por lo menos yo me he mantenido, ya le digo, desde los ocho años yo estoy cantando. Ya más adelante en otros coros, ya después solista, fui a la Hora Phillips, ahí fue el escalón que me subió a donde estoy. Ya me llamaban para eventos, de parte de muchas orquestas aquí en Cartagena, y ahí me di a conocer.
¿Dentro de todas esas satisfacciones que usted guarda en su corazón, y en los momentos esos tan emotivos, ¿cuáles podemos enumerar, Cenelia?
Momentos, mira, para mí, para mí, cada presentación es un motivo. Cada presentación trato de hacerlo lo mejor posible. Porque hoy en día, pues, eso es lo mío es algo diferente a lo que está de moda. Entonces, en el sitio en que estoy trabajando, en el lugar donde trabajo con mis compañeros, eso es una parte… El momento que yo hago es algo diferente. Dentro del evento, música… No sé si conoce Sabrosura. Sí, claro que sí. A ese grupo yo pertenezco. Entonces, Sabrosura es baile, es cumbia. Claro, todo colombia, todo cartagenero, todo con la música, el folclor de Cartagena. Ahí va cumbia, va mapalé, todo lo que se toca y se baila aquí, en la costa. Entonces, lo mío es algo, pues, referente a lo que es Cartagena, a lo romántico que tiene Cartagena, que son sus noches de Cartagena, que son sus boleros hechos a Cartagena, especialmente porque. Mira que Cartagena es la ciudad a la que más se le ha hecho música. Nadie la conoce, porque todo el mundo. Noches de Cartagena, o Cartagena contigo… Pero Cartagena tiene mucha música, que no se destaca, que no se porque, ajá, así son las cosas. Hay que darle prioridad a lo que viene de fuera, y sea bueno o sea malo, pues, eso es lo que se hace. Pero Cartagena es la ciudad a la que más se le ha escrito, se le ha hecho música.
Presentación en el Festival Voces del Jazz y del Caribe, 17 de agosto Centro de Convenciones de Cartagena de Indias (video cortesía Agenda Cultural)
¿Cómo hacer que la juventud se enamore del bolero y que el bolero nunca pierda vigencia?
No, yo no aspiro a que se enamoren del bolero, pero sí darlo a conocer. Bueno, porque ya te digo, los jóvenes no conocen. No conocen, sino ellos van escuchando lo de actualidad, y lo de actualidad es otra cosa. El bolero es una cosa ya vieja, puede decirse, de vieja data. Los viejos sí saben de eso. Las personas de mi edad, contemporáneas, saben del bolero, lo conocen y lo han bailado, y les gusta, y les gusta. Esa es la gente, que conserva ese recuerdo del bolero. Los jóvenes, pues, están escuchando lo que va saliendo, lo que va siendo de la época de ellos, y eso es lo que ellos. Y eso es lo que tratamos en Sabrosura, pero a ver si algunos van, jóvenes, y escuchan y se enamoran de lo que hacemos ahí. Entonces, tratamos eso. Que los jóvenes también vayan y escuchen y se enamoren de lo que hacemos nosotros.