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Voces del Jazz y del Caribe : una pasión que permanece intacta…

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Por: Juan G. Correa Reyes

Todavía palpita mi corazón acelerado de la explosión de soukous que acaba de recibir de Shimita El Diego y Dally Kimono, durante la culminación de  la décimo segunda edición del Festival Voces del jazz y del Caribe 2025 en el Centro de Convenciones Julio Cesar Turbay Ayala.

Gracias a la amabilidad de Lucy Espinoza, directora del IPCC, nos alistamos presurosos para asistir a la sesión de clausura del mencionado con la expectativa de conocer al musico y arreglista de la Fania All Stars -en la época de la salsa dura-, Luis “Perico” Ortiz.

Sin embargo en el camino nos encontramos con un espectáculo musical de una calidad, donde simplemente “Perico” Ortiz quedo como otro del elenco de artistas.

Después de realizar la respectiva fila de la entrada, donde me encontré con Rodrigo Buelvas y Marta Romero, comenzaron a aparecer como los personajes repetidos de una novela los melómanos de toda la vida, destacándose entre ellos Manuel Lozano, quien ha sido el Quijote de este esfuerzo, y, igualmente llego orgulloso acompañado de los hijos de Jorge Enrique – su hermanito menor- y Juanita a recibir el homenaje a su padre Sofronín Martínez Heredia, Luis Fernando, de quien se ufanaba en vida el cantante Cheo Feliciano diciendo a voz en cuello “ mi hermanito, el hombre que más sabe de esto, que llamamos Salsa”.

El programa de la velada

Todo comenzó con una presentación excepcional de  “Mr Jazz Big Band” dirigida con maestría por un musico apellido Betancourt, a quien el publico le solicito interpretar un tema adicional.

Seguidamente anunciaron a Conrado Marrugo quien en el piano dirigiría a un grupo de virtuosos cartageneros donde se destacaron Cenelia Alcázar, cantante que ofreció un recital en honor a Sofronín acompañada del virtuoso de la guitarra Eduardo Hazbún Fadul, hijo de Claudia, después de lo cual la nieta de Sofronín, María Fernanda Martínez De Ávila se dirigió a los asistentes para recordar la alegría de su abuelo para dedicarse a interpretar Boleros y con la oportuna aclaración de Cenelia “quiero dejar la constancia que Sofro nunca pensó en abandonar a su ciudad y su gente …” Seguidamente nos deleitó con la canción Cartagena …

Finalmente, Conrado canto la canción que compuso en homenaje al maestro Sofro, cuando su fallecimiento.

Momentos más tarde, sube al escenario Simón Olano, hijo del popular Francisco Olano empresario de los restaurantes y canto en su honor -por motivo de su cumpleaños-  varios boleros y cierra su presentación con el acompañamiento extraordinario en la guitarra de Eduardo Hasbún en el tema Granada.

Casi comenzando la noche había llegado a su plenitud, pero fue invitada al escenario la Uninorte Jazz Messenger quien deleito al público no solo con Jazz sino con un potpurrí de baladas americanas y música disco que enternecieron hasta Berta Teresa Bolaños que se encontraba acompañando a Antonio Alcalá, el fotógrafo oficial del Certamen.

Sin embargo, sucedió algo mágico y fue la llegada al escenario de la cantante sudafricana Lorraine Klaasen, quien con las canciones guturales de la reina Miriam Makeba, enloqueció al público de tal forma que la Uninorte Jazz Messenger y su director el profesor Agudelo, sino me equivoco, se transformaron en una orquesta africana al igual que sus cantantes colombianas interpretaron con mucha habilidad los coros en francés e ingles de la cantante africana.

El autor con la cantante sudafricana Lorraine Klaasen

En el orden del programa sube a tarima la orquesta Salsa Revista Zetta, que incluso llegué a pensar que dirigía Jhon Zamora y comenzaron a interpretar con destreza un repertorio de jazz que dejo al publico conmovido.

En esos momentos se acerca el melómano Roberto Amor y comenzamos a comentar sobre la sensación de estar en el Festival de Música del Caribe cuando se realizaba en la Plaza de Toros La Serrezuela, cuando por arte de magia aparece Manuel Lozano – quien no estuvo quieto en toda la noche- y después de saludarnos nos invita : ¿Quieren saludar a Perico Ortiz? Nos miramos las caras de asombro con Roberto. Estábamos a punto de conocer a una leyenda, uno de los arreglistas del largo duración “Siembra”, el álbum mas vendido por la Fania Records y el mejor álbum de música tropical según la Revista Rolling Stones. “Claro” respondimos al unísono.

Fotografia del autor con Manuel Lozano ( centro) y Roberto Amor (derecha)

Dicho lo anterior , Manuel comienza una ruta silenciosa por el escenario y de repente estábamos en el back stage del concierto en medio de músicos descansando, comiendo, y a la distancia vemos a Luis Perico Ortiz, casi no sabíamos con cual teléfono tomar las fotos y finalmente llegamos a su presencia y Manuel amablemente nos presenta como melómanos locales aficionados a la Salsa.

El musico nos saluda amablemente y le digo en seguida: “Perico, no puedes irte de Cartagena sin visitar a Fidel Leottau” ¿Quién es Fidel Leottau? Me responde extrañado… “Fidel Leottau es el hijo de Rafael Ithier en Cartagena y el Padre de Tito Nieves y fue el hermano de Cheo Feliciano” le cuento con entusiasmo… “Ah ya comprendo”  me comenta.

“Mañana estoy comprometido con Luis Fernando Martínez en llevar a Perico Ortiz donde Fidel” , nos comenta Manuel Lozano  “creo que ahora tenemos el tiempo justo para que vayamos al escenario” le comenta al artista. Cumplida la sesión de fotos, el artista camina con nosotros -en sentido inverso- el tortuoso camino del back stage hacia el escenario.

Fotografía inimaginable con Luis “Perico” Ortiz

Regresamos contentos a mi lugar y Roberto Amor a encontrarse con su hija Marta que lo acompañaba. En el camino me encuentro con Danilo Contreras, primero y más adelante con Alejandro Puerta, quien fue uno de mis primeros alumnos en la Universidad de Cartagena y desde entonces conservamos una amistad que renovamos siempre en conciertos o lugares de culto de la salsa en Cartagena. Con ambos comparto la felicidad de la experiencia de conocer de cerca a este gran musico.

Fotografía con Alejandro Puertas , al fondo Rodrigo Buelvas y Marta Romero

Sube a tarima Luis “Perico” Ortiz y de inmediato advierte que solo va a tocar Jazz y que, con Manuel Lozano , están pensando en un concierto de su historia musical en la Salsa , pero que esta noche será solo Jazz y entonces comienza con un repertorio de los músicos cubanos Mario Bausa y Francisco “Machito” Gutiérrez Grillo con los Afrocubans de la época del Paladium. Esto dejo a Carlos Diaz Redondo y a Rafael Estrada Rivadeneira con la boca abierta y la verdad fue una experiencia para el disfrute de los conocedores.

Fotografía de Luis Perico Ortiz dirigiendo la Orquesta Salsa Revista Zetta

Antes de terminar, el musico le aclara al público que él no conocía a estos músicos cartageneros que solo habían tenido una clínica previa en el día de ayer y que se va maravillado por su calidad, estaba mencionando nada más y nada menos que a los miembros de la “Orquesta Salsa Revista Zetta” dirigida por John Zamora. Aprovecho este momento para felicitarles igualmente, pues estos son los detalles que justifican la existencia de estos festivales en la ciudad, pues se convierten en verdaderas plataformas de lanzamiento de los artistas locales.

Finalmente, suben a tarima a los cantantes Dally KImoko y Shimita El Diego acompañados por la agrupación Soukos Star del Congo (Africa), las revoluciones del público se incrementan y entre ellos Jaime Cortizos  el arquitecto de la Agenda Cultural de Cartagena, una comunidad de animadores culturales que llegan casi a 900 personas y donde se presenta la programación cultural diaria de la ciudad no solo en el Centro Histórico sino los diferentes barrios de la periferia.

En síntesis, se puede afirmar que no es comprensible que un espectáculo que se llena previamente de público en las tres presentaciones previas en el Caribe Plaza, en el día que se organiza una presentación de lujo para el concierto de Clausura “Multicolores” el publico se reduzca a las mismas cuatrocientas personas que iban al Circo Teatro a ver los primeros festivales de música del Caribe.

 Sobre todo cuando existe en la ciudad una Universidad de Bellas Artes y hay escuelas musicales en diferentes centros educativos, por lo cual se debería para próximos años garantizar con el aporte de patrocinadores la participación de un publico de interés: los músicos locales y estudiantes de música para que el intercambio produzca nuevos enfoques de creatividad en los ritmos como en su momento ocurrió con el Sonido de Cartagena en la década de los ochenta, y, con el fortalecimiento y consolidación de la música terapia palenquera como el movimiento cultural de la champeta en los años noventa.

Finalmente, solo nos resta felicitar a Manuel Lozano y su equipo, el Festival en general y en especial el espectáculo de la Clausura fue fluido pues el tiempo de espera entre agrupaciones fue el adecuado, así mismo los DJ seleccionados para mantener el ánimo cumplieron.

Igualmente debe resaltarse que el nivel de los grupos programados fue muy homogéneo y se destaca el elevado nivel de coordinación y ensayos de las agrupaciones musicales acompañantes de los cantantes, todas parecían ser sus orquestas de planta y especialmente la agrupación conformada por Conrado Marrugo con artistas locales; la Uninorte Jazz Messenger y la Salsa Revista Zetta.

Muchas felicitaciones, el Festival fue un éxito.