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El Tiburón muerde primero/ Junior fue un vendaval en Barranquilla

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Por: Carmelo Bolaño

José Enamorado fue mucho más que figura: fue el rostro de una noche que puede marcar un antes y un después en la historia reciente del Junior de Barranquilla.
El atacante rojiblanco se reencontró con su mejor versión en una final soñada y lo hizo como saben hacerlo los que entienden estas citas: con goles, carácter y liderazgo. Dos anotaciones suyas encendieron un estadio Metropolitano que lució a reventar, en modo todo full, empujando a su equipo como en las grandes gestas que hoy siguen vivas en la memoria colectiva.

Su primer tanto una pintura donde pone el freno en pleno area chica y deja perrita a dos jugadores pijaos, demostrando porque los tiburones fueron los ganadores del cuadrangular mas difícil a pesar de todos los conceptos interioramos que dicen que al Junior le regalaron el paso a la final, pero vamos a lo grande del cuadro barranquillero que llega ganando la ronda final 3-0 como global.

Junior salió decidido a golpear primero y fuerte. Desde el pitazo inicial fue intensidad pura, presión alta y vocación ofensiva. Enamorado, imparable, encontró espacios, castigó a Tolima y condujo a su equipo a un 3-0 al término del primer tiempo, una ventaja importante, merecida y contundente. El Metropolitano volvió a ser ese escenario donde los rivales sufren y el Tiburón se agranda.

Con el marcador a favor, Junior dio un paso enorme hacia la gloria. La ventaja lo deja a un pelín de la estrella 11, una ilusión que empieza a sentirse en cada rincón de Barranquilla. Sin embargo, las finales no perdonan descuidos. El segundo tiempo dejó claro que el reto ahora es sostener lo ganado: cerrar espacios, proteger el arco propio y construir un bloque defensivo más sólido. Los desórdenes defensivos que por momentos aparecieron deben corregirse si el Tiburón quiere terminar la obra sin sobresaltos.

Junior ya tiene la ventaja y el respaldo de su gente. La historia está encaminada, pero aún no escrita del todo, a pesar que Junior compro todos los tiquetes de una lotería donde el premio mayor es una estrella, que significa la 11 para los rojiblanco, que empatando perdiendo o ganado serían los campeones. Toca cuidar lo conseguido, defender con inteligencia la ventaja y jugar el cierre de la serie con la misma jerarquía con la que se golpeó primero. La estrella 11 está cerca, muy cerca.