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En medio de la luz de la mañana, policías y militares acompañaron una de las tradiciones más sentidas de la Semana Santa.
Por: Emilio Gutiérrez Yance
En Mompox, la Semana Santa no es solo una tradición: es memoria viva, es identidad, es el latido profundo de un pueblo que se detiene para reencontrarse con su fe. Cada calle, cada templo y cada paso procesional evocan siglos de historia, donde el silencio, la solemnidad y la devoción se convierten en lenguaje común entre sus habitantes.
Con las primeras luces del día iluminando las calles coloniales, las puertas de la iglesia San Juan de Dios se abrieron para dar inicio a la solemne procesión de Jesús Cautivo, una manifestación que trasciende lo religioso para convertirse en un acto colectivo de recogimiento y respeto.
Fueron manos uniformadas —de policías y militares— las que, con profundo respeto, alzaron la imagen sagrada sobre sus hombros. No era solo un acto protocolario: en cada paso se sentía el peso simbólico de la fe, el compromiso con la comunidad y la conexión con una tradición que ha perdurado por generaciones.
El recorrido, que partió desde la iglesia San Juan de Dios y culminó en el Cementerio, estuvo marcado por la solemnidad propia de la jornada: calles en silencio, fieles acompañando el paso de la imagen, rezos en voz baja y miradas que reflejaban emoción y espiritualidad.
A lo largo del trayecto, balcones adornados, cirios encendidos y el eco tenue de las oraciones crearon una atmósfera única, donde el tiempo parecía detenerse. La procesión no solo avanzaba por las calles, sino también por la memoria colectiva de un pueblo que honra su tradición con profundo respeto.
La presencia de la Fuerza Pública no solo garantizó la seguridad del evento, sino que también engalanó la procesión, reflejando cercanía con la comunidad y respeto por sus expresiones culturales y religiosas.
“Para nosotros es un honor acompañar estas expresiones de fe que unen a la comunidad. Más allá de nuestra labor institucional, estamos comprometidos con proteger y respetar las tradiciones que fortalecen la identidad y la convivencia en nuestro territorio”, destacó el coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, comandante del Departamento de Policía Bolívar.
Así, bajo la luz del amanecer, Jesús Cautivo recorrió las calles de Mompox, llevado por quienes, esa mañana, no solo custodiaron la fe… sino que también la cargaron sobre sus hombros.