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La renovación de la calle de la Media Luna genera empleo y nuevas oportunidades para familias de Cartagena

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La obra entregada por el alcalde Mayor de Cartagena, Dumek Turbay Paz, no solo recuperó uno de los corredores históricos más importantes de la ciudad, sino que también abrió oportunidades laborales que impactaron a decenas de familias cartageneras.

Carlos Enrique Salas Sierra, operador de maquinaria pesada en la obra, logró mejorar las condiciones de vida de su esposa e hijo gracias al empleo generado durante la restauración.

La restauración de la emblemática calle de la Media Luna, ejecutada por el gobierno del alcalde Mayor de Cartagena, Dumek Turbay Paz, no solo representa una transformación urbana, patrimonial y de movilidad para la ciudad. Detrás de cada metro de concreto, andén recuperado y espacio renovado, también hay historias de esfuerzo, oportunidades y cambios de vida para decenas de familias cartageneras.

La obra, entregada oficialmente el viernes, 8 de mayo, por el alcalde Mayor de Cartagena, Dumek Turbay Paz, generó más de 50 empleos durante su ejecución, consolidándose también como una apuesta de impacto social para la ciudad.

Uno de esos rostros es el de Carlos Enrique Salas Sierra, de 35 años, operador de maquinaria pesada y uno de los trabajadores que diariamente participó en las labores de demolición, traslado de materiales y apoyo logístico en el frente de obra.

“Me siento muy orgulloso y contento que de repente yo pase por esta misma calle y yo diga: caramba, yo trabajé en esta calle, qué linda se ve, cómo se ve la gente contenta, otro ambiente, otra actitud. Me siento orgulloso, y gracias totalmente a Dios con el don que me dio y porque estuve aquí en esta obra”, expresó Carlos.

*Una oportunidad que cambió la vida de su familia*

Para Carlos, este empleo significó mucho más que un ingreso económico. Representó la posibilidad de darle un nuevo comienzo a su familia y mejorar su calidad de vida.

Todos los días iniciaba su jornada desde muy temprano. “Me levanto todos los días, gracias a Dios, a las 5 de la mañana, me baño, me alisto, desayuno y estoy aquí en mi frente de trabajo a las 7 de la mañana”, relató.

Cuenta que, antes de ingresar a trabajar en la restauración de la Media Luna, vivía junto a su esposa y su hijo de cinco años en un sector de El Pozón. Sin embargo, gracias a la estabilidad laboral que encontró en esta obra, pudo mudarse a Portales de Alicante, buscando un entorno más seguro para su familia.

“He tenido unos cambios bonitos en mi vida porque yo antes de entrar aquí vivía en un sector de El Pozón y ahora, gracias a Dios, entré a trabajar aquí y me cambió mi vida, mi parte económica. Tuve que dar otro paso para darle una mejor vida a mi familia y me mudé para Portales de Alicante. Ahí mi familia se siente cómoda, segura”, afirmó.

El bienestar de su hijo fue una de las principales motivaciones para tomar esa decisión.

*“El concreto tiene muchos beneficios y trae cambios”*

Durante la ejecución de la restauración de la Media Luna, Carlos no solo operó maquinaria pesada. También apoyó labores de aseo, traslado de residuos y acompañamiento al equipo de trabajo, en jornadas que comenzaban con espacios de reflexión y agradecimiento.

Para él, las obras en concreto representan mucho más que intervenciones físicas. Son oportunidades que transforman entornos y también las vidas de quienes participan en su construcción.

“El concreto tiene unos beneficios y cambios que uno a veces se queda hasta admirado. Esa calle era puro barro, puro charco, ya uno tenía que entrar por ahí caminando por la orillita, pero ya echándole su concreto tú ves el cambio”, expresó.

Y añadió: “El concreto tampoco es solamente calle, también hay obras como el Nuevo Chambacú o los nuevos colegios. El concreto sirve para todo y nos alegra a todos”.

La restauración de la calle de la Media Luna hace parte del programa Vías para la Felicidad y permitió recuperar uno de los corredores históricos más emblemáticos de Getsemaní, mejorando la movilidad, el entorno urbano y la experiencia de residentes y visitantes.

Sin embargo, más allá de la infraestructura, el proyecto deja un impacto social reflejado en las historias de trabajadores como Carlos Enrique, quienes encontraron en esta obra una oportunidad para avanzar, construir sueños y transformar el futuro de sus familias.