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-. La tradicional ceremonia colonial regresó a la Plaza de la Proclamación, rescatando una de las expresiones patrimoniales más emblemáticas de la ciudad y fortaleciendo la memoria histórica de Cartagena.
La noche cartagenera volvió a escuchar un sonido que parecía reservado a las páginas de la historia. Después de más de dos siglos de silencio, el tradicional cañonazo volvió a estremecer la emblemática Plaza de la Proclamación, devolviéndole a la ciudad una de sus ceremonias más simbólicas y evocadoras de la época colonial.
El acto, cargado de solemnidad, memoria y significado patrimonial, permitió revivir una costumbre que durante siglos marcó la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad amurallada. En tiempos virreinales, la detonación de un cañón a las nueve de la noche anunciaba el cierre de las puertas de Cartagena y advertía a la población sobre la necesidad de resguardarse frente a posibles amenazas provenientes del mar, especialmente de piratas y corsarios que acechaban este estratégico puerto del Caribe.
La ceremonia estuvo presidida por el gobernador encargado de Bolívar, Manuel Berrío Scaff; el comandante encargado de la Fuerza Naval del Caribe, contralmirante Omar Yesid Moreno Oliveros; y el director de la Escuela Naval de Cadetes “Almirante Padilla”, contralmirante Juan Pablo Pinilla Acosta, quienes lideraron un acto que no solo rescató una tradición histórica, sino que también exaltó el legado de quienes han defendido con honor la soberanía y la seguridad de Colombia.
Durante su intervención, el gobernador encargado destacó el profundo valor simbólico de esta recuperación histórica.
“Este homenaje representa un acto de memoria, dignificación y reconocimiento para aquellos hombres y mujeres que asumieron con entrega el compromiso de servir a Colombia, demostrando con su ejemplo los más altos valores de sacrificio, honor y amor por la patria”, expresó Berrío Scaff.
Como momento central de la ceremonia, dos cañones Skoda modelo 1915, de 75 milímetros y pertenecientes a la Armada de Colombia, dispararon sendas salvas que resonaron entre los muros centenarios del Centro Histórico. Más que una demostración militar, el estruendo se convirtió en un puente entre el pasado y el presente, marcando el inicio de la recuperación de una tradición que durante siglos formó parte de la identidad de Cartagena.
Para la administración departamental, el retorno del cañonazo representa mucho más que la recuperación de un ritual histórico. Significa preservar el patrimonio cultural, fortalecer el sentido de pertenencia de los ciudadanos y reafirmar el compromiso institucional con la protección de las tradiciones que han dado forma a la identidad bolivarense.
“Recuperar este espacio significa también preservar nuestras tradiciones, fortalecer el valor de nuestra memoria histórica y reafirmar el compromiso de las instituciones con la cultura y el patrimonio de nuestra región”, añadió el mandatario encargado.
La jornada continuó con una impecable presentación del Grupo de Manejos Especiales y de los gaiteros de la Escuela Naval de Cadetes “Almirante Padilla”, quienes ofrecieron un espectáculo cargado de disciplina, marcialidad y tradición. La puesta en escena logró fusionar el legado naval colombiano con las raíces culturales del Caribe, despertando entre los asistentes sentimientos de orgullo, identidad y pertenencia.
Históricamente, el cañonazo fue una expresión de autoridad, organización y defensa. Su potente sonido marcaba el cierre oficial de la ciudad fortificada y simbolizaba la vigilancia permanente sobre uno de los enclaves más importantes del continente durante la época colonial. Hoy, su recuperación trasciende el ámbito ceremonial para convertirse en una herramienta de memoria colectiva y educación patrimonial.
En ese sentido, el contralmirante Omar Yesid Moreno Oliveros resaltó la importancia de mantener viva esta tradición como un legado para las nuevas generaciones.
“Escuchar nuevamente el cañonazo es reafirmar un compromiso inquebrantable con nuestra historia y nuestro futuro. Mantener viva esta tradición en la Plaza de la Proclamación es un tributo a la identidad de la Cartagena heroica y colonial, pero también una oportunidad para recordar con respeto y gratitud a quienes han contribuido a construir la Nación que hoy tenemos”, manifestó.
La Armada de Colombia y la Gobernación de Bolívar reiteraron su compromiso de seguir promoviendo iniciativas que contribuyan a la preservación del patrimonio histórico y cultural de Cartagena, fortaleciendo al mismo tiempo la agenda turística, educativa y cultural de la ciudad. Estas acciones buscan acercar a ciudadanos y visitantes a los acontecimientos que marcaron el desarrollo de la Heroica y consolidar el reconocimiento de su invaluable legado marítimo y patrimonial.
La ceremonia concluyó con un reconocimiento especial otorgado por la Armada de Colombia y la Gobernación de Bolívar a diversas autoridades civiles y militares presentes en el evento, en una noche que quedará registrada como el momento en que Cartagena volvió a escuchar el eco de su historia y a reencontrarse con una de las tradiciones más emblemáticas de su pasado.