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En momentos en que el Festival Multicultural de los Montes de María, Festimaría, se encuentra a un paso de ser declarado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, al surtirse los cuatro debates que se necesitaban en el Congreso de la República y esperar solo la sanción presidencial para convertirse en Ley, es preciso revelar cómo fue que nació este evento que hoy llena de orgullo al pueblo bolivarense.
La iniciativa para la creación de este festival fue del periodista y gestor cultural Juan Carlos Díaz Martínez, quien le llevó al gobernador de la época, año 2013, Juan Carlos Gossaín, la propuesta para realizar un evento cuyo objetivo era rescatar y amalgamar la fuerza creativa e innovadora de los pobladores de la subregión de los Montes de María y, de esa manera, espantar los demonios de la guerra que tanto sufrimiento dejó en su suelo.
La idea, que fue acogida y potencializada por el gobernador Gossaín, era darle la jerarquía que se merecía el territorio montemariano, y, sobre todo, entonar los himnos de alegría y paz en una región que sufrió, como ninguna otra los huracanes de una guerra que nadie llamó.

“Ese talento que nacía silvestre en cualquier vereda o caserío en las montañas de María, la Alta y la Baja, estaba como los conejos y venados, escondidos para no tropezar con una bala asesina que tantas almas buenas se llevó a la eternidad, y se necesitaba un bálsamo para superar el dolor sufrido”, señaló Díaz Martínez.
Según el periodista sanjacintero, quien también fue uno de los gestores del Festival de La Hamaca Grande que se realizó en Cartagena durante la administración de Judith Pinedo, el apoyo de Juan Carlos Gossaín fue determinante.

“El Gobernador lideró el proceso la puso en la agenda cultural del Departamento como uno de los factores determinantes para que los pobladores del Centro de Bolívar desempolvaran las únicas armas que a ellos les gustaba: gaitas, acordeones, guitarras, trompetas, saxofones, cuadernos, lápices y esas voces repentistas que tenían muchos años de estar mudas”, sostuvo.
Según el comunicador, la línea motivacional que se trazó y que quedó plasmada en la constitución del evento iban dirigidos a que cada uno de los municipios montemarianos, incluyendo corregimientos y veredas, tuvieran la oportunidad de mirar más allá de la guerra, que los niños y jóvenes desarrollaran sus condiciones naturales para el arte y la música, llevando como muestra a los que ya habían transitado ese camino con éxito en otros tiempos, y aportando valores agregados como escuelas de formación, pedagogías modernas y maestros forjadores.

El festival se hizo para que se rotara en todas las cabeceras municipales de los Montes de maría, incluso, en algunos corregimientos emblemáticos como El Salado, Mampuján, Las Palmas, San Cayetano, entre otros, y los tres primeros años se cumplió a cabalidad con el objetivo de sedes itinerantes y se realizó en San Juan Nepomuceno, El Guamo y El Carmen de Bolívar. Estas tres primeras versiones fueron operadas por el propio Juan Carlos Díaz, quien junto al mismo gobernador Gossaín, se encargó de escoger los nombres de los artistas y de los grupos musicales que se presentaron esos tres primeros años.

“Se trataba de buscar artistas representativos del folclor de la región, por eso se les rindió homenaje a figuras como Petrona Martínez, a quien se le entregó una casa que ella misma escogió en Arjona; a los Gaiteros de San Jacinto y a Rodrigo Rodríguez, los homenajeados en los otros dos festivales también recibieron una compensación económica y un reconocimiento oficial como grandes glorias de la cultura bolivarense”, señaló Díaz Martínez.

En ese sentido, el gestor de Festimaría señaló que es muy importante que este evento cultural no se siga desdibujando en su esencia y advirtió que eso de presentar agrupaciones y cantantes de géneros que no tienen nada que ver con el alma folclórica montemaria podría dar al traste con el plan de salvaguarda que exige el Ministerio de Cultura.
“Festimaría no debe tomarse como una caseta cualquiera para llenar plazas, pues esa no es la esencia embrionaria del festival. La cultura montemariana va más allá que estrellas como Silvestre, Ana del Castillo o reggaetoneros que nada le aportan a nuestro folclor”, expresó.

Y concluyó: “Si la madre naturaleza quiso que este territorio fuera la cuna de tantas expresiones culturales y folclóricas como la cumbia, el porro, el chandé, el bullerengue, la décima, la danza, entre otros, por qué tenemos que enaltecer a otras manifestaciones ajenas a lo que llevamos en la sangre. Debemos, entonces, fortalecer, educar, formar a nuestros nuevos talentos en este compendio de arte que no necesita aferrarse a otros, pero sí requiere que nos apropiemos de ellos lo antes posible so pena de ser arrasados por aquellos que aprendieron de nosotros y que hoy día brillan con luz propia porque hubo personas que le pusieron alma, vida y corazón a lo suyo”.