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La clase de Lengua Castellana se transforma en un laboratorio de lectura, escritura, oralidad y comunicación desde la cultura radial y sonora en la Institución Educativa Nuestra Señora del Carmen en Cartagena de Indias.
Cartagena de Indias, Colombia.
En las clases de Lengua Castellana de la Institución Educativa Nuestra Señora del Carmen comenzó a sonar una nueva manera de aprender, crear y comunicarse: el radio picó o miniturbo “Un Metro Diez”, un recurso educativo y comunicativo que propone el encuentro entre la cultura radial, sonora, champetúa y picotera de Cartagena de Indias, las culturas infantiles y juveniles y la cultura de los derechos humanos.
Más que un parlante o equipo de sonido, el radio picó “Un Metro Diez” llega al aula como un dispositivo pedagógico, cultural y participativo vinculado a la agenda ciudadana “Por una Cartagena un metro diez, una ciudad a la altura de los niños, las niñas y nuestros derechos”, iniciativa impulsada por organizaciones sociales como la Asociación Narrarte y la Asociación Funsarep.
La propuesta es liderada en el escenario escolar por el docente Carlos Díaz Acevedo, integrante de la iniciativa “Por una Cartagena Un Metro Diez” y formado en Lingüística y Literatura, Comunicación para el Desarrollo, Escritura Audiovisual, Innovación Educativa y Cultura Digital, quien también se desempeña como docente de cátedra en los programas de Comunicación Social y Educación Infantil de la Facultad de Ciencias Sociales y Educación de la Universidad de Cartagena.
Cuando el picó entra al salón de clases.
En una ciudad donde el picó hace parte de una poderosa tradición sonora y cultural, llevar un radio picó al aula significa también reconocer que la escuela no está aislada de las culturas que viven, hablan, escuchan y producen los y las estudiantes.
Con el radio picó “Un Metro Diez” se busca precisamente tender ese puente.
Entre sus sonidos pueden encontrarse las posibilidades de una clase de Lengua Castellana: escuchar, conversar, preguntar, narrar, leer, escribir, entrevistar, investigar, producir contenidos y poner en circulación las voces de los y las estudiantes.
Así, el aula deja de ser únicamente el lugar donde se estudian los textos producidos por otros para convertirse también en un espacio donde los niños, niñas y jóvenes producen sus propios textos, relatos y mensajes.
De consumidores a “prosumidores” de contenidos.
La incorporación del radio picó hace parte de una propuesta pedagógica más amplia de Carlos Díaz Acevedo: enseñar Lengua Castellana a través de la lectura crítica, la escritura, la producción creativa de diversos tipos de textos y la oralidad, entendidas como prácticas socioculturales, derechos culturales y herramientas para el desarrollo humano, la formación integral, la participación ciudadana, el fortalecimiento de las competencias comunicativas y la construcción del tejido social.
En esta perspectiva, los y las estudiantes no son concebidos únicamente como receptores de información. Son invitados a convertirse en “prosumidores” de contenidos: personas capaces de consumir, interpretar, cuestionar, producir y compartir mensajes a través de diferentes lenguajes y medios.
El radio picó se convierte así en una especie de micrófono colectivo o un lugar simbólico desde donde pueden comenzar a escucharse las voces de quienes habitualmente son escuchados menos.
Una escuela que también comunica.
La iniciativa contempla la creación, dinamización y posicionamiento de medios de comunicación escolares y multimodales como escenarios pedagógicos, culturales y participativos.
Entre ellos se encuentran:
• Periódico mural.
• Radio escolar.
• Video noticiero.
• Producciones sonoras y audiovisuales realizadas por los y las estudiantes.
Estos medios se articulan con las clases para fortalecer competencias comunicativas, lectura, escritura y oralidad, pero también para desarrollar alfabetización mediática y ciudadanía comunicativa.
El propósito es que los y las estudiantes aprendan no solamente a leer los medios, sino también a producirlos críticamente.
La ciudad también entra al aula.
El radio picó “Un Metro Diez” lleva consigo una pregunta fundamental de la agenda ciudadana: ¿Cómo sería una Cartagena pensada y construida a la altura de los niños, las niñas, la gente más joven y sus derechos humanos?
Desde esta perspectiva, hablar, escuchar, contar, opinar, preguntar y comunicar también son formas de participación.
La Lengua Castellana se convierte entonces en una herramienta para que los y las estudiantes puedan nombrar su territorio, contar sus historias, expresar sus preocupaciones, imaginar otras posibilidades para la ciudad y participar en las conversaciones sobre el presente y el futuro de Cartagena.
La propuesta conecta de esta manera tres territorios culturales: el aula, la ciudad y los medios de comunicación.
Del picó de la fiesta al picó de las ideas.
El radio picó “Un Metro Diez” propone incluso resignificar pedagógicamente un objeto profundamente asociado con la cultura sonora del Caribe.
Si el picó tradicional convoca, celebra, comunica y construye comunidad alrededor de la música, el picó escolar puede hacer algo semejante alrededor de las palabras, las historias, las preguntas, los derechos y las ideas de los estudiantes.
No se trata de llevar la cultura popular al aula como simple decoración. Se trata de reconocerla como conocimiento, lenguaje, memoria y posibilidad pedagógica.
Por eso, el radio picó “Un Metro Diez” puede convertirse en escenario para que una noticia escolar sea narrada, una entrevista sea escuchada, un poema sea compartido, una historia del barrio sea recuperada, una canción sea analizada, una problemática de la comunidad sea debatida o una propuesta de los estudiantes pueda llegar a otros.
Una apuesta por una ciudadanía que también se escucha.
La experiencia plantea una concepción amplia de la enseñanza de Lengua Castellana: aprender a leer el mundo para poder escribirlo, narrarlo, cuestionarlo y transformarlo.
En este sentido, la lectura crítica, la escritura, la oralidad y la producción mediática dejan de ser ejercicios exclusivamente académicos para convertirse en prácticas relacionadas con la vida cotidiana y con el ejercicio de derechos.
El aula puede ser entonces una pequeña emisora de ciudadanía. Y el radio picó, una invitación a que las voces infantiles y juveniles ocupen un lugar visible —y audible— en la escuela.
“A la altura de los niños, las niñas, los jóvenes y nuestros derechos”.
La experiencia del radio picó “Un Metro Diez” se inscribe, finalmente, en una apuesta educativa y ciudadana más amplia, la de contribuir a la construcción de una Cartagena en la que los niños, las niñas y los jóvenes sean reconocidos como sujetos de derechos, ciudadanos y productores de cultura y comunicación. Porque una ciudad que quiere estar a la altura de sus niños y niñas también necesita aprender a escucharlos.
Y quizás una de las mejores maneras de comenzar sea encendiendo un micrófono, subiendo el volumen y dejando que sus voces digan: “Esta también es nuestra ciudad. Esta también es nuestra palabra. Y tenemos algo que contar”.