Umayor avanza en acuerdos de cooperación académica internacional con República Dominicana
25 octubre 2025!!! Joya de Yamamoto y par de jonrones llevan a Dodgers a igualar la Serie Mundial 2025 !!!
26 octubre 2025
La furia del río Magdalena, exacerbada por las intensas lluvias y la creciente inestabilidad de sus orillas, ha sumido al municipio de El Peñón, Bolívar, en una crisis inminente. Centenares de familias viven bajo la sombra de la destrucción, con la tierra cediendo día tras día en al menos siete puntos críticos identificados.
Las comunidades de Batallé, La Humareda y Peñoncito se encuentran en la línea de fuego. Lo que comenzó como un problema de orilla se ha convertido en una amenaza existencial: la pérdida inminente de viviendas, animales de subsistencia y extensas áreas de cultivos básicos que sostienen la economía local. Si no se contiene, el desastre se extenderá a San Martín y Barranco de Loba.
El alcalde Luis Alberto Centeno lanzó un grito desesperado al gobierno nacional: «¡El apoyo departamental y municipal ya no da abasto! Estamos poniendo parches con retroexcavadoras y bolsas de arena, pero el río está ganando la batalla. Necesitamos una intervención de infraestructura mayor y urgente de la Unidad de Gestión de Riesgos, o perderemos todo lo que hemos construido.»*
La desesperación es palpable. Los habitantes temen que, si las lluvias continúan, el río no sólo se llevé la tierra, sino que arrastre consigo el patrimonio de generaciones. Los esfuerzos locales, aunque valientes —incluyendo el reforzamiento de diques y la instalación de sistemas de bolsas especiales—, están siendo insuficientes ante la magnitud del fenómeno natural.
La gravedad de la situación ha atraído la atención de los medios nacionales. Periodistas de Noticias Caracol, RCN y de los medios regionales Noticias El Banco y La Región se encuentran en el terreno documentando la angustia de las familias que ven cómo su futuro se desmorona hacia las aguas turbulentas del Magdalena.
La comunidad clama por una respuesta inmediata que detenga el avance implacable del río antes de que la tragedia se consuma en pérdidas humanas y materiales irreparables.