Golpe del Ejército en el Sur de Bolívar: Captura presuntos guerrilleros con explosivos
13 febrero 2026Gobernación y Unidad de Riesgos se unen para ejecutar obras preventivas en el sur de Bolívar
13 febrero 2026
Las redes sociales y la idealización del amor intensifican la ansiedad, la comparación social y las expectativas poco realistas sobre las relaciones.
Mientras que las vitrinas se llenan de corazones y regalos, febrero también trae consigo una carga emocional significativa que va más allá de la celebración romántica. Según un estudio de Plenty of Fish, aproximadamente el 51% de las personas solteras sienten presión para ser románticas durante este mes, el 43% experimenta presión por estar en una relación y el 41% percibe fuertes expectativas sociales en torno al 14 de febrero.
Mercedes Montoya, psicóloga y vocera de ADIPA, plataforma de formación en psicología y salud mental, explica que estas fechas simbólicas funcionan como un amplificador de procesos psicológicos que pueden impactar directamente en la salud mental. “No es la fecha en sí la que genera malestar, sino la interpretación que cada persona hace de su realidad al vincularse en un contexto que refuerza constantemente mensajes sobre cómo debería verse el amor”, señala la especialista.
Durante febrero se intensifican patrones de pensamiento conocidos como distorsiones cognitivas. Entre los más comunes se encuentran:
● Pensamiento de “todo o nada”: interpretar que no estar en pareja equivale a un fracaso personal.
● Catastrofización: asumir que nunca será posible encontrar una relación satisfactoria.
● Razonamiento emocional: donde el malestar se toma como prueba de que “algo está mal” con uno mismo.
“El cerebro no distingue entre un pensamiento y un hecho comprobado; responde a ese pensamiento como si fuera real, activando malestar emocional y conductas asociadas como la evitación o la rumiación”, explica Montoya, vocera de ADIPA.
Asimismo, los entornos digitales potencian estos procesos al exponer a las personas a representaciones altamente seleccionadas de las relaciones ajenas. “La comparación no se realiza entre experiencias equivalentes, sino entre la vida cotidiana propia y una versión filtrada de la experiencia de otros”, advierte la psicóloga. Este fenómeno activa interpretaciones automáticas que pueden afectar el estado de ánimo, aumentar la ansiedad relacional y debilitar la percepción de satisfacción con los propios vínculos.
Montoya también destaca que este mes hace más visibles dinámicas relacionales poco saludables que durante el resto del año pueden pasar desapercibidas, como intentos de control, invalidación emocional, desbalance en el apoyo y dificultades para resolver conflictos. Una relación saludable no se define por la ausencia de dificultades, sino por la capacidad de afrontar los desacuerdos manteniendo el respeto, la confianza y la comunicación, aclara.
San Valentín puede ser una oportunidad para reflexionar sobre cómo nos vinculamos y qué esperamos de nuestras relaciones, pero sin permitir que las narrativas externas definan nuestro valor personal. El bienestar emocional no se mide por fechas, sino por la calidad de los vínculos que construimos, incluidos los que tenemos con nosotros mismos.