El pelucón en su laberinto
27 marzo 2026Gobernador Arana entrega cancha multifuncional en Rosedal y María Cano en Cartagena
27 marzo 2026
Por: Germán Danilo Hernández
Los preámbulos de la versión No. 65 del Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI) que tendrá lugar en abril próximo, no solamente se enfocan en promocionar su programación, la agenda académica, la variedad de encuentros del sector, o exaltar a sus estrellas invitadas. También están exacerbando recuerdos y nostalgias a los que remite el séptimo arte.
Desde la revelación de su afiche oficial, creado por el artista cartagenero Kike Sierra, se evidenció el propósito de impactar emocionalmente a miles de personas cuyas vidas han estado ligadas de una u otra manera a las historias de la pantalla gigante. La obra pictórica evoca los teatros sin techo y los árboles que trepaban niños y jóvenes en los barrios populares de Cartagena y del Caribe, para ver las proyecciones, evadiendo el pago de las entradas. El día de su presentación en La Huerta del Museo Histórico de Cartagena fue inevitable que las lágrimas de algunos asistentes brotaran mientras contaban sus anécdotas entre arbustos, imágenes y sonidos bajo la complicidad de la luna.
Posteriormente, en el lanzamiento oficial del evento, la celada emotiva vendría con videos promocionales en los que las imágenes de los antiguos teatros del Centro de Cartagena remitían a los orígenes y desarrollo del festival, y sus protagonistas rememoraban sus primeras películas y los escenarios donde las vieron, privilegiando el sentir popular en la apreciación del cine.
Pero no solamente lo popular está asociado a la apreciación cinematográfica, o como origen de historias contadas; también lo está a su producción desde experiencias creativas surgidas por talentos juveniles que a pesar de limitaciones técnicas y presupuestales han trascendido internacionalmente. Una de esas producciones surgidas en 2008 se conserva como un fenómeno de circulación y de análisis: se trata de la película “La gorra”, del productor cartagenero Andrés Lozano Pineda.
El medio metraje fue resultado de un taller comunitario con jóvenes del barrio Los Guamos, en el municipio de Dosquebradas, quienes actuaron y aportaron sus propias experiencias al guion; su rodaje se realizó con cámaras de celulares y limitaciones de sonido, pero la contundencia de la historia, que aborda la confrontación entre pandillas, las dinámicas de venganza, pertenencia y poder en contextos de exclusión social, y la calidad narrativa le merecieron amplia circulación, inicialmente en el entonces mercado informal de DVD, y años más tarde en plataformas digitales. Actualmente registra 27 millones de visualizaciones en Youtube, con crecimiento orgánico, convertido en referente de análisis y debates en universidades y círculos especializados como un fenómeno paradigmático del cine popular.
Desde otro rol protagónico el FICCI empodera desde el 2025 a jóvenes de sectores populares de Cartagena y de comunidades como Pasacaballos, San Basilio de Palenque y Tierra Bomba, que en su condición de líderes comunitarios o integrantes de colectivos de comunicación, conforman el jurado de la sección Cine a los Barrios, aportando su cosmovisión a la valoración de los filmes nacionales e internacionales que serán proyectados en sus comunidades. Acierta la directora del FICCI, Margarita Díaz Casas y su equipo de trabajo en activar emociones, nostalgias y recuerdos entre el público expectante, rescatar el protagonismo juvenil y popular, como factores que ambientan el próximo reencuentro con la magia del cine en su festival.