Entre sus muchos títulos y tesoros, Cartagena de Indias tiene el exclusivo honor de ser la cuna, hace 90 años, de Cenelia Alcázar.

Quizo el Creador que naciera con una voz privilegiada, de cautivante dulzor, arrulladora a su antojo, o arrasante si lo impera.

La Primera Dama del Bolero, artista de sideral dimensión, nos ha obsequiado todo su arte vocal por décadas doradas, consolidándose en la cima de la excelencia musical.

Quiere el Creador que su presencia siga iluminando los escenarios, con una maestría imponentemente sencilla y sencillamente imponente, en una ciudad donde hemos tenido genios de la música a los que no hemos valorado en toda su dimensión.

Monumentos colosales debimos haber construido para Joe Arroyo, Clímaco Sarmiento, Rufo Garrido, Víctor del Real “El Nene”, John Jair Sayas “El Sayayín”, Irene Martínez, Emilia Herrera, Sofronín Martínez, Pedro Laza, Patricia Teherán, Crecensio Camacho, Luis Pérez Argaín, Eliseo Herrera o Lucho Bermúdez, entre muchos otros que nacieron aquí o aquí descollaron con su talento.

Este 22 de mayo le celebraremos el cumpleaños 90 a Cenelia Alcázar y la ciudad debe preparar un homenaje como nunca a una gloria como ella.

¿Qué le regalaremos?

Lo que el corazón de cada quien quiera dar.

Yo, desde este humilde rincón, quiero reiterar la propuesta que vengo haciendo desde hace rato, y es que las estaciones de Transcaribe lleven el nombre de estas glorias de la cultura musical cartagenera.

La estación principal de Transcaribe en el Centro, sobre la avenida Venezuela, que muchos  conocen como “Centro Uno”, debería engalanarse con el nombre de Cenelia Alcázar.

El alcalde Dumek Turbay ha insistido en que “gobierna con el oído”, que escucha a la ciudadanía, ojalá escuche al sector musical y le haga un gran regalo a Cenelia: Si a bien lo tiene, que ordene este bautizo. ¡Cenelia se merece todo y mucho más!