Muere joven bolivarense en terremoto en la ciudad de Cali
11 agosto 2026Mónica Rocío Lombana asume como Superintendente Nacional de Salud
11 agosto 2026
Por: Orlando Díaz Atehortúa
«Tras la conducta de cada uno, depende el destino de todos.»
Alejandro Magno.
En estos momentos aciagos, en que la gran mayoría del pueblo colombiano estamos sumidos en la tristeza, no podemos permitir que la angustia nos paralice. Nuestra patria se ha distinguido por ser de personas fuertes, aguerridas, solidarias, llenas de filantropía y generosidad. Hoy, no podemos ser indolentes ante esta tragedia, que dejó decenas de muertos y a muchas familias sin techo, sin alimentos, sin siquiera una frazada para cubrirse del frío o un abanico manual para encontrar alivio.
En la historia, los héroes suelen aparecer en estatuas, en libros, en los escritos sobre épicas contiendas guerreristas. Esta es la hora de recordar a quienes hacen el bien, sin esperar que nadie los vea; a quienes ayudan, sin preguntar qué recibirán a cambio, sin aspirar a la fotografía de las páginas sociales. Los que obran, sin estar pendientes del aplauso.
Los héroes, a quienes me refiero, también tienen sus problemas y necesidades, pero suspenden todo lo que están haciendo y encuentran fuerzas para cargar, aunque sea por algunos momentos, con las cuitas del otro. Algunos conducen un taxi y devuelven la billetera olvidada; otros, son tenderos, que fían a la vecina los alimentos del día. Algunos otros cuidan ancianos, o enseñan gratis a los niños en escuelas improvisadas en sus casas, o simplemente se sientan junto a quien sufre y lo escuchan, porque saben que algunas tristezas no necesitan palabras, ni consejos: solo compañía.
Cómo olvidar al médico Germán Sotomayor, quien cubría un turno en la Clínica Panamericana, de Apartadó, Antioquia, en la unidad de neonatos. Sintió que las camillas comenzaban a moverse; entre dudas y certezas, corrió al sexto piso y logró salvar a los bebés que allí se encontraban. En segundos, el miedo se rindió ante el deber de proteger la vida de los párvulos.
También nos da ejemplo, en el día de hoy, el futbolista Jhon Arias, del Palmeiras de Brasil, quien junto a su esposa, decidieron enviar un avión, con médicos, medicamentos y otros insumos a Quibdó, para intentar aliviar un poco ese desastre colosal que tuvo epicentro en el Chocó. Ya están preparando otra aeronave, y han pedido solidaridad a través de la cuenta 098-000055-48 de Bancolombia.
Estos son mis verdaderos héroes: no buscan aplausos, aparecen cuando otros desaparecen, como por arte de magia. No olvidar que existen otros canales institucionales, a los cuales podemos acudir, como las cuentas de la Universidad de Cartagena, la Cruz Roja, el gremio de comerciantes de Basurto y las logias masónicas de Colombia, entre otras organizaciones serias y confiables.
Tu colaboración debe ser ahora, acompañada de mensajes de ánimo, fuerza y esperanza para quienes hoy los necesitan: no solo para los familiares de quienes perdieron la vida y los damnificados, sino también dirigidos a tanto colombiano invadido hoy por la tristeza y la incertidumbre. Es a ellos a quienes debemos llevarles una luz de esperanza.
Hoy le estamos demostrando al mundo de qué estamos hechos: de solidaridad, generosidad y capacidad para levantarnos, cuando la vida pretende derribarnos. Vamos para adelante, de frente y sin mirar atrás. Ese será nuestro mayor homenaje a quienes ya no están o a quienes sufren: demostrar que el pueblo colombiano nunca se rindió, no se quebró. Aun entre las lágrimas, la tristeza y las ruinas, seguimos siendo capaces de unirnos, de tender las manos, especialmente a quienes más la necesitan.
Orlando Díaz Atehortúa. &c
Columnista: pedrisperez50@gmail.com