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Se trata de un estudio en el que el 72.17% de los pacientes con enfermedad coronaria y disfunción eréctil severa recuperó la capacidad de penetración mediante la terapia de ondas de choque focales, un tratamiento no invasivo y libre de fármacos que estimula la circulación sanguínea.
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El estudio reunió a más de 22.700 pacientes, entre ellos 4.790 hombres colombianos, una muestra especialmente amplia para una investigación sobre salud sexual masculina.
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Dado que las patologías isquémicas del corazón son la primera causa de muerte en el país según el DANE, los hallazgos reafirman que las dificultades persistentes de erección comparten un origen circulatorio común con la enfermedad coronaria, consolidándose como un indicador temprano de riesgo cardiovascular.
Bogotá DC, julio de 2026. Investigadores colombianos de Boston Medical presentaron un estudio que demuestra que los hombres con enfermedad coronaria y disfunción eréctil pueden beneficiarse de la terapia con ondas de choque. Aunque este tratamiento es utilizado principalmente en casos leves, los resultados abren una posibilidad alentadora para los pacientes con antecedentes coronarios que suelen presentar disfunción eréctil de mayor severidad.
El estudio reunió a más de 22.700 pacientes, entre ellos 4.790 hombres colombianos, una muestra especialmente amplia para una investigación sobre salud sexual masculina. El trabajo, realizado por Olga Lucía Aristizábal, Carolina Sandoval, Juan Manuel Martínez y Héctor Corredor, obtuvo el primer puesto durante la 28.ª edición del Congreso Mundial de la Sociedad Internacional de Tratamiento Médico con Ondas de Choque, celebrado en Madrid.
Uno de los hallazgos después del tratamiento, ambos grupos mostraron resultados favorables: el 72.17% de los pacientes con enfermedad coronaria alcanzó capacidad de penetración, frente al 80% de quienes no tenían este antecedente. Aunque los pacientes coronarios comenzaron con una disfunción eréctil más grave, su mejoría fue comparable a la observada en el otro grupo. Estos hallazgos sugieren que las ondas de choque focales de baja intensidad también pueden considerarse como una alternativa terapéutica viable para pacientes con enfermedad coronaria.
La terapia, que es no invasiva y libre de fármacos, emplea ondas electrohidráulicas para favorecer la formación de nuevos vasos sanguíneos y mejorar la circulación. La doctora Olga Lucía Aristizábal, directora del Centro de Investigación de Boston Medical y autora del estudio, explica cómo se relacionan sus beneficios con la función sexual y por qué son relevantes para los pacientes: “Una erección firme depende de que la sangre llegue adecuadamente al pene. En los hombres con enfermedad coronaria que atendemos en Boston Medical, las alteraciones de los vasos sanguíneos dificultan este proceso y suelen provocar problemas de erección”.
Para evaluar los resultados, los investigadores compararon la evolución de dos grupos de pacientes con disfunción eréctil tratados con ondas focales: uno con enfermedad coronaria y otro sin este antecedente. Al comenzar el tratamiento, los pacientes con enfermedades coronarias presentaban un perfil clínico más complejo: eran mayores, llevaban más tiempo con problemas de erección y tenían con mayor frecuencia diabetes, hipertensión arterial y sobrepeso. Además, mostraban una función eréctil más deteriorada y una menor dureza de la erección. A pesar de estas condiciones iniciales, la doctora Aristizábal destaca que se observaron avances relevantes: “Pudimos identificar una mejoría en la calidad de las erecciones y en la capacidad de penetración de los pacientes con enfermedades coronarias”.
La investigación adquiere especial relevancia en Colombia, donde, de acuerdo con el DANE, las enfermedades isquémicas del corazón se mantienen como la primera causa de muerte. Esto cobra importancia al recordar que la enfermedad coronaria y la disfunción eréctil pueden tener un origen común en las alteraciones de la circulación sanguínea.
Por ello, las dificultades persistentes para lograr o mantener una erección no deben verse únicamente como un problema sexual, sino también como una posible señal de alerta médica. Como concluye la doctora Aristizábal: “Este estudio es un motivo de orgullo para el Centro de Investigación de Boston Medical, pero también un recordatorio de que la salud sexual debe atenderse como una parte esencial de la vida de los hombres”.