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13/10/2026

Torre de Unicartagena se ilumina para preservar la memoria y patrimonio de la ciudad

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Por: Juan Carlos Díaz Martínez

La intervención en el Claustro de San Agustín resalta el valor histórico y arquitectónico de uno de los símbolos de la institución, a un año de su Bicentenario. El proyecto se integra a la iluminación patrimonial del Claustro de La Merced y busca fortalecer la relación entre la Universidad y el Centro Histórico.

Cartagena de Indias. La torre del Claustro de San Agustín, uno de los símbolos más reconocibles de la Universidad de Cartagena, comenzó una nueva etapa de su historia con la inauguración de su iluminación patrimonial. La intervención devuelve protagonismo nocturno a esta edificación histórica y reafirma el compromiso de la institución con la conservación de su legado arquitectónico y la recuperación de espacios representativos de la ciudad.

El acto, realizado en el Parque de los Estudiantes, adquiere un significado especial al coincidir con los 199 años de la Universidad de Cartagena, a un paso de la celebración de su bicentenario. Para el rector, Willian Malkun, la iluminación no representa únicamente una mejora estética, sino una oportunidad para recordar el papel que ha desempeñado la institución en la construcción de ciudad, región y nación.

Durante su intervención, el rector evocó un episodio ocurrido en junio de 1967, cuando una declaración sobre el supuesto riesgo de derrumbe de la torre generó preocupación y llegó a los medios nacionales. El periódico El Tiempo publicó entonces una nota titulada «No se derrumbará la Torre de la U. de Cartagena», después de que la posibilidad de demolerla fuera desmentida por las directivas universitarias y un grupo de ingenieros.

Según recordó Malkun, las grietas señaladas en aquel momento llevaban más de quince años y, en parte, se atribuían a la construcción de un edificio vecino. La torre permaneció en pie y hoy continúa como testigo de la evolución de la Universidad y de la historia de Cartagena.

“Que por fortuna aquel jefe de mantenimiento que pidió demoler la torre -de quien sé el nombre, pero no lo voy a decir- no tenía razón, lo demuestra el hecho de que estemos aquí inaugurando el alumbrado de este símbolo maravilloso de la Universidad de Cartagena. Tengo que decirles que la torre siempre ha acompañado a la Universidad, y que sus inicios se remontan a los tiempos en que esta edificación impresionante era el convento de los frailes agustinos durante el período colonial”, sostuvo el rector.

Su trayectoria arquitectónica también refleja las transformaciones de la institución. El rector también explicó que la primera torre construida cuando el espacio ya funcionaba como claustro universitario data de 1867 y se encontraba en el costado que da hacia la calle de la Soledad. Posteriormente, el ingeniero Pedro Blanco Soto presentó nuevos planos ante la Gobernación de Bolívar, aprobados para una construcción levantada en 1892. La torre que se observa actualmente, con cinco niveles, fue construida en 1927, durante las celebraciones del centenario de la Universidad.

Esta sucesión de cambios da cuenta de una edificación que ha acompañado distintas etapas de la vida académica y urbana de Cartagena. “La torre, iluminada, será un referente de memoria para que no olvidemos la importancia de la educación en la transformación de la sociedad y la vida de la gente”, sostuvo Malkun.

LA ILUMINACIÓN PATRIMONIAL

Por su parte, el arquitecto restaurador Salim Osta, encargado de la intervención patrimonial, señaló que iluminar un edificio histórico exige mucho más que instalar luminarias. Se trata de una disciplina que busca destacar los detalles arquitectónicos, reconocer el estilo de cada construcción y resaltar su valor cultural dentro del paisaje urbano.

Para Osta, una iluminación bien concebida contribuye a que los ciudadanos vuelvan la mirada hacia lugares que, pese a su importancia, pueden haber perdido visibilidad en la vida cotidiana. También ayuda a fortalecer el reconocimiento del patrimonio, promueve el interés por su conservación y puede mejorar las condiciones de seguridad en los espacios que rodean estas edificaciones.

“La importancia de esta iluminación patrimonial es porque se detiene y hace énfasis en resaltar los detalles arquitectónicos y artísticos de las edificaciones, pero también para crear un umbral que permita realzar su valor histórico y su carácter patrimonial que la hace especial”, indicó el reconocido restaurador.

En el caso del Claustro de San Agustín, la iluminación busca destacar la presencia de la torre sin desligarla del conjunto arquitectónico al que pertenece. El propósito es recuperar sus detalles y su fuerza visual, de manera que pueda ser apreciada tanto por quienes frecuentan el sector como por quienes visitan el Centro Histórico.

“Los monumentos y edificios históricos iluminados de manera conceptual y técnicamente acertada se convierten en puntos de referencia y de atracción para el local y visitante. Una buena iluminación puede transformar una estructura oscura y olvidada en un espectáculo nocturno que atrae a visitantes de todas partes y recuerdo al local”, sostuvo.

La intervención se relaciona, además, con el proyecto de iluminación del Claustro de La Merced. Aunque ambos trabajos se desarrollaron con diferentes recursos y condiciones, comparten el propósito de otorgarles a estas edificaciones una lectura visual coherente, que permita reconocer su importancia dentro del patrimonio urbano.

Para Bertha Arnedo redondo, vicerrectora de Extensión y Proyección Social de la Universidad de Cartagena, oficina que ha estado al frente de la sensibilización, promoción y proyección del Bicentenario, de la mano de las directivas y de la comunidad académica, iluminar la torre del claustro de San Agustín y de la fachada de La Merced, es una muestra del compromiso que se tiene con el patrimonio universitario y, en ese sentido, es una evidencia de la conexión de ‘nuestro patrimonio con el patrimonio de la ciudad’.

“Esta extensión cultural que se hace desde la mirada del patrimonio universitario adquiere un valor muy importante de cara a ese Bicentenario, por tanto, nos hemos dado a la tarea de identificar cuáles son los símbolos, cuáles son esos bienes tangibles e intangibles de la universidad, que hacen parte de la memoria, de la historia, de la cultura y que debemos, no sólo poner en valores, sino disfrutar y cuidar para la transferencia a las nuevas generaciones”, subrayó Arnedo Redondo.

Además, concluyó la funcionaria, esta iluminación es una forma de integral de llamar, de convocar al Bicentenario de la Universidad, y también, simbólicamente, de recordar que la educación ‘es aquella luz que transforma las vidas y que guía los caminos del bienestar de la gente’.