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La Unidad para las Víctimas de Bolívar y San Andres, rechazó y condenó el asesinato de Nawar Jiménez, reconocida lideresa social, defensora de los derechos de las personas LGBTIQ+ y víctima del conflicto armado y quien hacía parte del sujeto de reparación colectiva LGBTIQ+ del municipio de El Carmen de Bolívar.
El homicidio de la lideresa fue cometido en la mañana de hoy y su cuerpo apareció con golpes y heridas en la cabeza en una zona enmontada de esa población de los Montes de María.
COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA
Unidad para las Víctimas Dirección Territorial Bolívar y San Andrés.
La Dirección Territorial Bolívar y San Andrés de la Unidad para las Víctimas, bajo el liderazgo de Lidy Ramírez Palencia, expresa su más enérgico rechazo y profundo pesar por el homicidio de Nawar Jiménez, reconocida lideresa social, defensora de los derechos de las personas LGBTIQ+ y víctima del conflicto armado. Nawar hacía parte del sujeto de reparación colectiva LGBTIQ+ del municipio de El Carmen de Bolívar.
La trayectoria de Nawar Jiménez representa un ejemplo de resistencia, dignidad y compromiso con la transformación social en los Montes de María. Su asesinato constituye una grave vulneración a su integridad, pero también a los procesos comunitarios de memoria, justicia y reparación que, durante años, han enfrentado con valentía el abandono institucional y las múltiples formas de violencia estructural.
Lamentamos profundamente esta pérdida irreparable. Nawar fue una constructora de paz y una voz fundamental en la defensa de los derechos humanos. Su vida simbolizaba la fuerza colectiva de quienes han decidido convertir el dolor en motor de cambio. Su ausencia deja un vacío en uno de los procesos de reparación colectiva más significativos del país.
Desde esta Dirección Territorial, hacemos un llamado urgente y categórico a las entidades del orden nacional, departamental y municipal, así como a la sociedad civil, para revisar de manera estructural e inmediata las medidas de protección y prevención orientadas a salvaguardar la vida e integridad de las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas.
La indignación debe traducirse en acciones efectivas. La memoria de Nawar Jiménez nos convoca a exigir justicia, a garantizar la no repetición y a actuar con determinación frente a esta crisis de violencia motivada por prejuicios. Su legado no puede ser olvidado, ni su lucha desvanecida.
Nawar merece justicia y el Estado colombiano tiene la obligación de brindar mucho más que condolencias: debe garantizar una vida digna y segura para todas las personas que defienden los derechos desde la diversidad.