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Encuentro reflexivo con Laura Ardila

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Por: Germán Danilo Hernández

Tras su forzado viaje a España hace poco más de un año luego de afrontar en Colombia  un “nivel de riesgo extraordinario”, según valoración de la Unidad Nacional de Protección (UNP), regresó en una corta visita a  su Cartagena natal la reconocida periodista Laura Ardila Arrieta. Un grupo de familiares, amigos y colegas coincidimos en un encuentro con ella, que en vez de un ágape terminó siendo un dialogo reflexivo sobre complejos temas del país y del mundo, incluyendo el periodismo.

Un cómodo salón de la hemeroteca de la Universidad de Cartagena fue el escenario de la reunión de aproximadamente dos horas, sin protocolos, con la presencia de hombres y mujeres de diferentes edades, líneas de pensamiento, profesiones, y condiciones sociales, que comparten como denominador común  el interés por propiciar diálogos constructivos de ciudad y de país, a pesar de las frustraciones  que tal pretensión genera.

Con Laura se pueden tener diferencias frente a  enfoques e interpretaciones en los temas que investiga, pero resulta innegable su rigor e independencia en el ejercicio profesional del periodismo, que la distinguen  como un referente del oficio en el país y en América latina. Por ello, además del interés común de los contertulios por conocer sus experiencias en el exilio, sus compromisos actuales y sus proyecciones, se intercambiaron opiniones sobre la crisis de los medios, los retos del periodismo, las migraciones, la política y el poder, entre otros.

Con una visión más universal por su contacto directo con los flujos migratorios que propician las guerras, el absolutismo y las tiranías en diferentes países, la autora de “La Costa Nostra” advierte con preocupación la extinción del periodismo independiente en naciones como Nicaragua, El Salvador, Venezuela y el aumento del exilio de periodistas colombianos; un fenómeno que se repite en otros países que afrontan conflictos internos y externos.

Deplora el desastre que  representan las redes sociales para los medios, el periodismo y el público, porque  ahora cualquiera se siente periodista, y  en estas  sucumben los principios esenciales del oficio por cuenta de intereses ocultos tras las fake news, el matoneo digital, los hostigamientos y los desbordamientos del poder. Pero admite, en aras de la discusión,  que al periodismo convencional le cabe un nivel de responsabilidad en la actual “crisis existencial”, por la permisividad y tolerancia con colegas que hicieron y siguen haciendo uso indebido de sus tribunas en favor de causas propias o ajenas que riñen con la ética y la decencia. La resistencia a tal fenómeno se debe dar, en su opinión con la lucha por elevar los niveles de calidad en el ejercicio de lo que Gabriel García Márquez calificó como “el mejor oficio del mundo”.

Otro de los temas  de debate fue la “búsqueda de la verdad” como fin esencial del periodismo, teniendo en cuenta que para muchos no existen verdades absolutas, y que estas resultan moldeables dependiendo de las visiones, circunstancias e intereses. Ante esa disyuntiva que genera la existencia de segmentos de verdades, la invitación de Laura Ardila es a ejercer desde el periodismo neutralidad y juego limpio, sin ocultar intereses particulares al momento de inclinarse por lo que se considera como verdad a publicar.

En su actual condición de residente en España, Laura ejerce la subdirección del Master en Periodismo y Democracia de la Universidad Miguel Hernández, la Fundación Gabo y Reporteros Sin Fronteras, el primero en su género  que comenzará en octubre próximo y se propone precisamente fortalecer el periodismo Iberoamericano, partiendo de reflexiones sobre su rol en las democracias. El encuentro de amigos en la Universidad de Cartagena  fue entonces, guardando las proporciones,  una especie de abrebocas  a ese ejercicio  académico que motiva grandes expectativas. La mayoría de tertulianos de la  Hemeroteca fungen como “opinadores”,  no se auto reconocen como periodistas, pero  no tendrían por qué serlo; el análisis sobre las complejas realidades del poder el periodismo y la sociedad  dejó de ser solamente para círculos cerrados y amerita involucrar a sectores más amplios. Gracias Laura por motivarnos con tu presencia a seguir reflexionando y buscando, mediante sanas discusiones, luces al final del túnel.