Segunda temporada de lluvias 2025: Gobierno refuerza acciones preventivas
23 septiembre 2025
‘Sistema de pagos inmediatos Bre-B reducirá dramáticamente el uso de las tarjetas débito y crédito’: Pronus
24 septiembre 2025

Fiestas y heroinas anónimas

Compártelo:

Por: Germán Danilo Hernández

He tenido la oportunidad de asistir a varias conferencias y conversatorios del historiador Alfonso Múnera Cavadía,  quien fuera mi profesor universitario, pero su más reciente intervención me sorprendió gratamente por la habilidad para explicar  con sencillez y profundidad la importancia que tiene la celebración de las Fiestas de Independencia del 11 de Noviembre en Cartagena.

Ocurrió el pasado 16 de septiembre durante el lanzamiento de la Escuela Festiva del Instituto de Patrimonio y Cultura –IPCC- en el Teatro Adolfo Mejía, colmado de actores festivos, candidatas al Reinado de la Independencia, gestores culturales, artesanos, músicos, bailarines, fabricantes de carrozas y periodistas, entre otros protagonistas de las tradicionales fiestas, quienes concurren a una experiencia formativa  que los reconoce como como portadores de patrimonio e identidad.

En ese escenario dispuesto para el colorido y derroche de entusiasmo, Múnera no solo  conservó la atención expectante  del público, sino que también conmovió  hasta las lágrimas a muchos asistentes, con un lenguaje directo, sencillo, cercano y reflexivo, en una charla motivadora que ahora se toma como referente para consolidar el espíritu integrador de la Fiesta que nos Une.

Además de exaltar la conjugación de  inteligencia mental y  corporal de los cartageneros, que permite entender por qué  aquí “casi todos los acontecimientos se bailan”, el directivo universitario y ex diplomático recordó que a pesar del pacifismo que históricamente nos caracteriza, las razones para la rebeldía contra los opresores españoles fueron tantas, que en 1811 el pueblo se desbordó a las calles para exigir libertad aún a costa de sus vidas. Y lograda esa independencia salió inmediatamente a celebrar bailando.

Celebración opacada tiempo después  con  el asedio y retoma de la ciudad por parte de Pablo Morillo y sus tropas, en la que la resistencia heroica de los cartageneros al sitio fue sofocada con hambrunas, sangre y  fuego, dejando miles de muertos, la inmensa mayoría anónimos, pero con un puñado de héroes que trascendieron en la historia, a quienes se les rinde tributo con sus bustos en el Camellón de los Mártires.

La gran injusticia histórica, dice Múnera, es que la cultura patriarcal que nos caracteriza no reconoce aún que además de esos nueve mártires de la independencia hubo también muchas mujeres negras, blancas y mestizas, cuyos nombres comienzan a ser  parcialmente rescatados por los historiadores, como María Josefa Fernández,  Leonor Guerra, y Eugenia Arrazola (turbaquera), quienes acompañaron activamente a los patriotas y que en 1815 fueron capturadas, azotadas y fusiladas con muchas otras más en el inicio del Régimen del Terror impuesto por “El Pacificador”.

De la misma forma como Cartagena debe comprender que las Fiestas de Independencia son un tributo a esos hombres y mujeres que con sus luchas permitieron que la independencia representara una cadena de logros sociales que aún conservamos, Alfonso Múnera propone que la ciudad salde simbólicamente esa deuda con las heroínas identificadas y anónimas que entregaron sus vidas por la libertad, y que a ellas se les conceda también un espacio de reconocimiento en el Camellón de los Mártires. Me sumo a esa propuesta para reivindicar la memoria de nuestras mujeres luchadoras.