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Por: Germán Danilo Hernández
Son numerosos los calificativos con los que se podrían describir las recientes Fiestas de la Independencia del 11 de Noviembre en Cartagena, pero encuentro adecuada la palabra que titula esta columna, que refiere a la idea de alcanzar un punto culminante o de máxima expresión, ya sea de un evento, episodio o una obra artística.
Según el diccionario de la lengua española, son sinónimos de ésta: deslumbrante, espectacular, jubiloso, entusiasta, delirante y frenético, adjetivos con los que medios de comunicación y miles de personas coinciden en describir los principales eventos festivos con los que los cartageneros celebraron 214 años de Independencia.
Sin lugar a dudas estas festividades marcan un hito como las mejores de todos los tiempos, por sus componentes de identidad cultural, inclusión, elevado nivel de calidad artística, organización y ejemplar participación ciudadana. Obviamente no llegan al grado absoluto de perfección, por algunos “lunares” que no logran desdibujar el éxito alcanzado.
Para llegar a este punto en el desarrollo de la máxima tradición festiva local ha sido necesario la participación de diversos sectores con importantes esfuerzos para su rescate luego de un prolongado declive, pero es justo reconocer el decidido compromiso asumido por la actual Administración Distrital, bajo el liderazgo del alcalde Dumek Turbay Paz, y el desempeño de entidades como el Instituto de Patrimonio y Cultura –IPCC-, la Gerencia de las Fiestas, Corpoturismo, y Distriseguridad, entre otras, además de la alianza con la Gobernación de Bolívar y las sinergias con el sector privado, la academia, organizaciones culturales, dirigencia cívica y comunidad en general.
Desde los preludios y otros eventos preparatorios ya se avizoraban unas fiestas que marcarían un antes y después, pero las expectativas fueron superadas: el Desfile de la Independencia (Bando) fue una excepcional conjugación de creaciones de artistas locales, con coloridas, musicales y cadenciosas manifestaciones culturales, que arrancaron a plausos a miles y miles de personas, mientras las imágenes del jolgorio colectivo proyectaban al país y al mundo una ciudad deslumbrante.
Por espacio no podría mencionar todos los eventos realizados en las tres localidades, para públicos diversos, pero capítulo especial merecen las dos versiones del Festival Náutico, que congregaron a reconocidos artistas nacionales e internacionales, como Carlos Vives, Maluma, Rafael Perez, y el celebre salsero Marc Anthony, quien visiblemente impresionado por la presencia de tantas embarcaciones con miles de seguidores a bordo, felicitó a la ciudad por que “jamás había visto algo igual”.
Los avances en organización y desarrollo de los eventos enmarcados en el Reinado Popular de las Fiestas de Independencia; el enriquecimiento del tradicional Cabildo de Getsemaní, de los cabildos barriales, y del evento Salsa a la Plaza con sus grandes estrellas invitadas, y sus impactos económicos, sociales y culturales, fueron otros componentes que suman a los resultados que enorgullecen no solo a los organizadores y a quienes de manera directa e indirecta participamos en ese proceso, sino a todos los participantes y a Cartagena en general. Pero “lo importante no es llegar a la cima, sino sostenerse en ella”. El logro alcanzado de desarrollar las mejores fiestas de la historia se convierte ahora en compromiso colectivo para seguir avanzando en la consolidación y superación escalonada de La Fiesta que nos Une.
Escritor y asesor en comunicación de gobierno*