Bazurto, pieza clave para mover economía y preservar la identidad de Cartagena
El foro “Mercado Público de Cartagena, una transición histórica y cultural” reunió expertos para analizar el valor económico y cultural de los mercados públicos.
Cerca de 10.000 empleos directos, 30.000 indirectos y un movimiento diario de alrededor de 720 toneladas de mercancías dan cuenta de la importancia de Bazurto para Cartagena. A esa dimensión económica se suman su valor cultural, las tradiciones gastronómicas que confluyen en sus espacios y los vínculos sociales que forman parte de su historia. En estos aspectos se centró el foro “Mercado Público de Cartagena, una transición histórica y cultural”, realizado este miércoles en la Biblioteca Distrital y Centro Cultural del Pie de la Popa, por iniciativa de la Alcaldía Mayor de Cartagena, a través de la Secretaría General.
La jornada reunió a especialistas en economía, arquitectura y gastronomía para conversar sobre los retos que supone el futuro de los mercados públicos, en particular Bazurto, y la necesidad de considerar su actividad comercial, su patrimonio cultural y su relación con el desarrollo urbano de la ciudad.
Durante la apertura, la secretaria general, María Patricia Porras Mendoza, destacó la importancia de definir qué debe conservarse y qué requiere cambios en estos espacios. La funcionaria señaló que la conversación sobre los mercados debe considerar las transformaciones que ha tenido Cartagena con miras a convertirse en una superciudad, y las condiciones necesarias para que estos lugares sigan cumpliendo su función económica y cultural.
“Hoy estamos compartiendo este maravilloso espacio para hablar sobre el mercado, sobre lo que queremos conservar y lo qué queremos transformar para poder estar a tono con los movimientos que la ciudad ha tenido hacia la ciudad que queremos”, expresó Porras Mendoza.
Una actividad económica de gran alcance
En el panel “Mercados públicos, un punto de encuentro cultural y de crecimiento económico”, Clark Granger, economista e investigador del Centro de Estudios Económicos Regionales del Banco de la República, se refirió a las oportunidades que representa el mejoramiento de los mercados y la posibilidad de contar con una nueva central de abastos.
“El mercado es una de las oportunidades más grandes que tiene la ciudad para generar un espacio nuevo que genere crecimiento económico y se traduzca en productividad y más empleo”, afirmó.
Granger señaló que mejorar las condiciones de estos espacios permitiría dinamizar la actividad comercial, generar oportunidades laborales y ofrecer mejores condiciones de trabajo, seguridad y acceso a los servicios públicos. También destacó la importancia de mantener el componente cultural y turístico del mercado actual.
Las cifras presentadas durante el panel dimensionan el alcance de Bazurto y su incidencia en la economía local. Su funcionamiento involucra a comerciantes, transportadores, proveedores y trabajadores, además de conectar la distribución de mercancías con las necesidades cotidianas de abastecimiento de Cartagena.
El patrimonio que permanece en su gente
La transformación física de los mercados plantea, a su vez, preguntas sobre la conservación de sus valores culturales. El arquitecto restaurador Germán Martelo, profesor de la Universidad del Sinú, señaló que la revitalización de estos espacios debe atender tanto sus instalaciones como las prácticas y relaciones que les dan identidad.
“La revitalización del mercado tiene dos puntos importantes: uno es su adecuación física y el otro es la recuperación de su patrimonio inmaterial. Las personas constituyen el componente principal de ese patrimonio, y lo más importante de ese patrimonio inmaterial es su gente, la que convive en el mercado, ellos son la esencia de la cultura”, afirmó.
El arquitecto se refirió a la comida, las relaciones de cercanía y las formas de convivencia propias del Caribe colombiano como parte de la riqueza que distingue a Bazurto y que atrae a visitantes nacionales e internacionales. Su intervención puso de relieve que la conservación del mercado también implica reconocer a quienes trabajan allí y las prácticas que han construido su identidad a lo largo del tiempo.
La cocina tradicional, parte de la memoria cartagenera
La gastronomía ocupó el primer espacio de la jornada con el panel “¿A qué sabe Cartagena? Una radiografía de nuestra identidad gastronómica”, en el que participaron Edd Cabarcas, chef e influencer gastronómico; Sonia Mena, matrona gastronómica cartagenera, y Katherine Ballestas, directora de ACODRES.
Los participantes abordaron la importancia de preservar la cocina tradicional como expresión de la historia y la diversidad cultural de Cartagena. Preparaciones como la posta cartagenera y el arroz de coco hicieron parte de la conversación sobre los sabores que identifican al territorio y los conocimientos culinarios transmitidos entre generaciones.
La cocina cartagenera recoge la confluencia de distintas culturas y conserva saberes que permanecen vivos en las familias, los restaurantes y los mercados. Estos últimos cumplen una función esencial en esa relación, pues reúnen ingredientes, productos y prácticas comerciales vinculadas con la preparación de los platos tradicionales.
La jornada incluyó una degustación de cocina tradicional cartagenera, como reconocimiento a esta riqueza gastronómica.
El foro permitió poner en consideración las dimensiones económicas, arquitectónicas y culturales que intervienen en el futuro de los mercados públicos. La conversación destacó la importancia de atender las necesidades de abastecimiento y las condiciones de funcionamiento de estos espacios, sin perder de vista su patrimonio, sus trabajadores y su lugar en la vida de Cartagena.




