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Control de enfermedades crónicas: conozca las buenas prácticas que marcan la diferencia  

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  • De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, las enfermedades crónicas son la principal causa de muerte en la Región de las Américas. 

  • El manejo de estas condiciones requiere de un abordaje integral que contemple el cumplimiento de metas terapéuticas y el bienestar de los pacientes.

Las enfermedades crónicas representan un desafío importante en materia de salud pública. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, estas condiciones son la principal causa de muerte en la Región de las Américas y se relacionan con el 65 % de todos los fallecimientos. Frente a esta realidad, su control adecuado requiere de un abordaje integral que contemple tanto el cumplimiento de metas terapéuticas como el bienestar de los pacientes.

El control de las enfermedades crónicas va más allá de la prescripción de medicamentos. La evidencia muestra que los resultados se sostienen cuando el paciente entiende su enfermedad, mantiene la adherencia al tratamiento y cuenta con seguimiento periódico. En este proceso, el autocuidado es determinante. Suspender la medicación ante una aparente mejoría, modificar dosis sin orientación profesional o buscar soluciones rápidas puede generar retrocesos y aumentar el riesgo de complicaciones.

De acuerdo con el doctor Juan Sebastián Tibabocha, médico especialista en medicina alternativa de Compensar: “el control de una enfermedad crónica se logra mediante decisiones sostenidas en el tiempo, no con acciones aisladas. Con frecuencia, algunos pacientes descuidan factores clave como el sueño, el manejo del estrés y la salud emocional, que son determinantes metabólicos reales y fundamentales para mantener la estabilidad clínica. La salud y el bienestar deben ir siempre de la mano: la adherencia al tratamiento debe complementarse con hábitos saludables y actividades que integren el acondicionamiento físico y mental”. 

Prácticas que marcan la diferencia en el control de enfermedades crónicas

Los cambios sostenidos en el tiempo son clave. No se trata de acudir a medidas extremas, sino de implementar acciones simples que, en conjunto, ayuden a reducir riesgos y prevenir complicaciones. Entre las más importantes se encuentran:

  • Comprender la enfermedad y reconocer señales de alerta para asumir un rol activo en el cuidado propio.

  • Mantener controles médicos periódicos, contemplando valoraciones de salud mental.

  • Caminar entre 20 y 30 minutos al día, integrando esta actividad a los trayectos habituales.

  • Reducir el tiempo frente a pantallas y priorizar un descanso reparador.

  • Disminuir progresivamente el consumo de alimentos ultraprocesados e incrementar el de frutas y verduras.

  • Mantener una hidratación adecuada durante el día.

  • Incorporar pausas de respiración consciente y fortalecer las conexiones sociales.

En línea con lo anterior, Compensar ha fortalecido sus estrategias de acompañamiento a través del Programa Yo me Cuido, una iniciativa diseñada para personas con enfermedades crónicas que ofrece una ruta integral en salud. Esta propuesta articula el cuidado físico, mental y emocional mediante clases dirigidas, talleres de alimentación y autocuidado, así como contenidos prácticos orientados a prevenir el avance de la condición y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

La vinculación al programa se realiza por medio de la invitación del profesional de salud durante la consulta o a través de los talleres de Atención Específica Integral (AEI), permitiendo un acompañamiento acorde a las necesidades de cada persona. “Los servicios más utilizados han sido acondicionamiento físico y spa, lo que refleja el interés de los usuarios por complementar su salud con estrategias de bienestar”, expresó el doctor Tibabocha.

Actualmente, el programa tiene identificadas 167.957 personas dentro de su población objetivo. De este total, se ha logrado comunicación efectiva con 36.652 adultos clasificados en bajo riesgo, 17.596 en alto riesgo y 81.240 personas mayores. A mediano y largo plazo, se espera escalar a un modelo de plataforma de servicios, que permita ofrecer una solución integral en salud y bienestar, con mejores resultados clínicos para los usuarios, ampliando el acceso a través de la digitalización y la oferta de actividades preventivas.

Finalmente, el control de las enfermedades crónicas se fortalece con una cultura de prevención, responsabilidad compartida y cuidado sostenido en el tiempo, donde las decisiones cotidianas en torno a la salud se convierten en un factor decisivo para mantener la estabilidad y mejorar la calidad de vida.