Día de la Mujer: así es el perfil actual de la mujer conductora en apps de movilidad en Colombia
6 marzo 2026Garantizamos derechos de los ciudadanos este 8 de marzo: Ana Joaquina Petro (Procuradora)
7 marzo 2026
Por: Orlando Díaz Atehortúa
Cada 8 de marzo el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer. Flores, chocolates y redes sociales inundadas de mensajes. La sociedad de consumo organiza un verdadero maremagnum de actividades para que esta fecha tan especial termine convertida, muchas veces, en un frívolo homenaje mercantilista.
Pero también son tiempos que invitan a refrescar la memoria. El 5 de marzo de 1871 nació en Polonia Rosa Luxemburgo, revolucionaria y una de las voces más brillantes del socialismo europeo. Dedicó su vida a la lucha por la justicia social y la emancipación de la clase trabajadora. Su pensamiento se forjó en el debate, la acción y la resistencia.
A los 28 años dirigió su primer periódico. A los 33 fue encarcelada por primera vez, y ese mismo año se atrevió a criticar abiertamente a Vladimir Lenin y a los bolcheviques. En 1919, con apenas 47 años, fue asesinada tras haber criticado con firmeza el militarismo. Sus ideas sobre la democracia y la libertad siguen siendo fundamentales para quienes luchan por la dignidad humana y contra la opresión. A más de siglo y medio de su nacimiento, sus palabras continúan resonando: decir lo que es sigue siendo la acción más revolucionaria.
Este 8 de marzo también recuerda las movilizaciones de finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando miles de mujeres exigieron condiciones laborales justas, derecho al voto y participación en la vida pública. Aquellas voces, ignoradas o reprimidas en su momento, terminaron sembrando las bases de cambios sociales profundos que aún hoy siguen en construcción.
En Colombia, la memoria también obliga a recordar a la abogada de la Universidad de Antioquia, Diana Cardona Saldarriaga, quien fuera alcaldesa de Apartadó y militante de la Unión Patriótica. Fue asesinada el 26 de febrero de 1990, tras ser sacada con engaños, por hombres que se identificaron como agentes del Departamento Administrativo de Seguridad. Su muerte se inscribe en la persecución cruel y sistemática contra ese partido político.
Ese exterminio dejó miles de víctimas. La Jurisdicción Especial para la Paz ha reconocido al menos 5.733 personas afectadas: algunas desaparecidas, otras asesinadas o perseguidas en hechos considerados delitos de lesa humanidad.
Las cifras actuales siguen causando estupor alrededor de 736 millones de mujeres en el mundo han sufrido violencia física o sexual a manos de su pareja o de otra persona en algún momento de sus vidas.
En Colombia, el 2 de marzo de 2026, algunos integrantes del último secretariado de las FARC-EP reconocieron el reclutamiento de 18.676 menores y pidieron perdón por las violencias ejercidas contra niños y niñas durante el conflicto armado. También admitieron miles de agresiones relacionadas con violencia de género, agresiones sexuales y abortos forzados.
Son hechos que producen perplejidad y obligan a seguir trabajando en defensa de la dignidad humana y de la igualdad plena entre los géneros.
Adenda 1. Estamos de acuerdo con lo expresado por el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez: “Algunos dirán que nuestro no a la guerra es ingenuo. Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia o creer que un seguidismo ciego y servil es liderar. No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo por miedo a las represalias”.
Adenda 2. El candidato Daniel Oviedo, quien participa en la consulta del 8 de marzo, se ha proyectado como una opción de voto para muchos ciudadanos. Sin embargo, en la contienda política, el abogado Abelardo De La Espriella lanzó comentarios desobligantes contra él, insinuando que estaba “jodido” por no poder cambiar su condición sexual.
Conviene recordar que la columna vertebral de nuestra Constitución es la dignidad humana. Acudir a la discriminación o a la misoginia para obtener votos es un camino equivocado, más aún en un país que atraviesa altos grados de polarización.
Se ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Sin embargo, todavía falta mucho camino por recorrer. El 8 de marzo, más que una conmemoración, es una invitación permanente a construir una sociedad más justa, donde la igualdad y la dignidad no sean promesas, sino realidades.
Orlando Díaz Atehortúa.
Columnista.