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Después de 15 años sin mantenimiento, la escultura presentaba costras de mugre, óxido y sales. La restauración tomó un mes de trabajo químico para recuperar su pátina original.
El monumento a la India Catalina, considerado el más fotografiado del país y símbolo del Festival Internacional de Cine de Cartagena, recuperó su brillo original gracias al trabajo de restauración liderado por el escultor Oscar Noriega.
La intervención hizo parte de la recuperación del sector de Puerto Duro, encargado por el alcalde Dumek Turbay, según explicó Noriega, la escultura tenía aproximadamente 15 años sin recibir ningún tipo de mantenimiento.»Primero que todo, darle las gracias al maestro Eladio Gil por habernos dejado un monumento tan hermoso a la ciudad», dijo el escultor.
«Era como un cáncer en el bronce»: Oscar Noriega cuenta cómo salvó a la India Catalina
Noriega explicó que la escultura está elaborada en bronce, un material que a la intemperie reacciona con el aire, las sales minerales y el yodo del ambiente marino.»Va cambiando de color y va produciendo especie de un sudor y le van saliendo unas manchas a la figura. Pero no hubo en ningún momento una limpieza o un mantenimiento preventivo para que la escultura no llegara a este estado en que estaba muy deteriorado», señaló.
El deterioro era evidente. «Tenían costras de mugre, de arena, de yodo, de óxido, de manchas, porque eso es como un cáncer que se le va convirtiendo en otra reacción química, porque una reacción química de bronce con el aire, entonces fue un poco más tedioso hacer la cuestión de mantenimiento», detalló.
La restauración no fue una simple limpieza. Requirió estudios patológicos y pruebas químicas.»Se preparan unas soluciones y mediante unos ácidos neutros y unos ácidos se van haciendo soluciones y haciendo unas pruebas a ver cómo reacciona la solución que se va preparando con los diferentes ácidos con la figura. Y ahí se va dando, o sea, se van haciendo estudios patológicos, ahí va dando la manera en cuando ya se llega a la dosis precisa para ir logrando la recuperación de la pátina original», explicó.
El proceso tomó un mes de trabajo. «Hubo un trabajador de un mes y a veces un poco más, pero ya con la cuestión de la práctica que tenemos haciendo trabajo y trabajo, se hace un poco más rápido, entre comillas».
Para Noriega, intervenir el monumento que representa a Cartagena ante el mundo fue motivo de orgullo.»Es un honor, es una satisfacción de trabajar en este y en todos los monumentos de la ciudad. Doy las gracias que siempre me tienen en cuenta. Y lo más importante es la aceptación de la gente del común, porque son obras de espacios públicos. Y la gente del común es la que califica su trabajo», afirmó.
Destacó además el valor de las obras en espacio público. «La gente se apropia también de esto. Se apropia de ellos, entonces es una integración. Ese es lo maravilloso de trabajar con obras en espacios públicos».Con esta restauración, la India Catalina vuelve a lucir su color y brillo característicos para los miles de turistas y cartageneros que a diario la fotografían en su pedestal de Puerto Duro.