¡El necesario timonazo!
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2 marzo 2025
Por: Freddy Machado
Una tarde de febrero, para los días de la segunda vuelta del pasado debate electoral por la presidencia, el juez tomó un colectivo con destino al Paseo de La Castellana. Son taxis sencillos, un poco golpeados por el salitre de Cartagena, con cupo para cuatro pasajeros y que tienen su estación justo al frente del Parque Centenario.
Desde la salida, nada más el chofer se volteó para cobrar a los pasajeros, cuando empezó la dichosa discusión propiciada por el mismo conductor, en la que pulseaba en favor de Petro, mientras que los otros pasajeros, apostaban por el gobierno de Duque.
El juez guardó silencio. Su experiencia, en la especialidad penal, le enseñaba que era mejor mantenerse al margen de cualquier discusión en la que se asome e incida la pasión pues ese sentimiento suele ser un hilo conductor de las grandes tragedias. Además, se movilizaba en un taxi pequeño y la discusión estaba entrando en ese momento en el que los protagonistas del debate empiezan a alzar la voz y a lanzar ofensas indiscriminadas.
El chofer como que advirtió la polarización Petro-Duque y/o Duque-Petro y, entonces, sin mayores preámbulos, hizo un giro en la conversación de unos 180 grados. Esto dijo:
– Todos los políticos son corruptos, pero los Jueces son peores…
Eran cuatro los pasajeros y solo uno de ellos, era una mujer. Dos coincidieron con el chofer mientras que la mujer, no dijo nada. Uno de los pasajeros que estuvo de acuerdo, era alto y se mostraba incómodo por la falta de espacio al interior del vehículo. El otro iba flamante al lado del conductor.
La mujer, era mayor y ocupaba el puesto en medio del juez y del hombre alto. Ella seguía con atención la conversación sin tomar partido.
El chofer mostraba su fastidio por tantas noticias de corrupción judicial que involucraba a altos dignatarios oriundos de la ciudad y el juez estuvo tentado a responder el insulto -se conocía y sabía que era imposible tragarse ese sapo- pero prefirió dejarlo para un mejor momento pues todavía estaba muy lejos de su destino y se exponía a que por su reacción, lo bajaran por el camino.
Justo a la altura de los Estadios, ya casi llegando a Los Ejecutivos, se escuchó al Juez increpar al taxista.
-Señor Taxista: UD. es atracador o violador?
El taxista se indignó:
-Qué dice? Y agregó: – Por qué me habla así?
Fue entonces cuando el funcionario le hizo ver que él era juez y que momentos antes lo había insultado. Luego, pasó a explicar que no todos los jueces son corruptos así como no todos los taxistas son atracadores o violadores…
-El taxista se descompuso, estaba incómodo y se excusó pues desconocía que uno de sus pasajeros pertenecía a la planta de personal de la administración de justicia.
– Uno no puede andar generalizado… -Insistió el juez.
El taxista, nuevamente, volvió a excusarse. Él pensaba que los jueces tenían asignado un vehículo oficial con su conductor. También se cuestionó por andar diciendo cosas alegremente, sin fijarse en el auditorio.
Los pasajeros se quedaron en silencio y hasta daba la impresión que gozaban del momento. Ellos se fueron bajando del colectivo, entre la esquina de MacDonal’s y las primeras casas de Villa Sandra. El juez se bajó por los lados del Estanco Fiesta.
El togado, al despedirse del taxista, le hizo saber:
-Por pocas manzanas podridas, no se puede concluir que todos asumen la misma conducta.
El juez, siguió a pie, rumbo al edificio donde vivía, con la idea solemne de que su dignidad ya estaba a salvo. Le hacía feliz el hecho de que la discusión resultó dinámica, limpia y, supuestamente, muy discreta.
Lo de discreta era un decir pues antes del inicio del noticiero de las 7:00 PM., inesperadamente, recibió una llamada de otro juez de la ciudad que le agradecía por la defensa del gremio en un colectivo.
El funcionario que lo había llamado, resultó ser el hijo de la mujer mayor que conoció de primera mano el curioso “rifirrafe” La progenitora del juez que llamó a agradecer a su par, quedó fascinada por tan excepcionales argumentos. Ella le dijo a su hijo: cada vez que uno generaliza, la embarra…